No hay que hacerle enfadar demasiado.
Lamine se salió. Dio una asistencia, provocó una expulsión y buscó el gol. Al final llegó como una guinda en el último suspiro con un gran chut para dejar claro que el 10 empieza esta Liga para ser el crack. En
Palma fue MVP y decisivo en un partido raro, con un árbitro excesivamente cuestionado pero valiente y que acertó prácticamente en todas las grandes decisiones. Los jugadores del
Mallorca protestaron mucho el gol de
Ferran porque
Raíllo, el capitán, despejó de cabeza un balón que llegó con mucha potencia, se fue al suelo y el colegiado dejó seguir el juego y dio al final el gol del blaugrana. No pitó y no consideró grave el impacto. No creyó que fuera un golpe en la cabeza peligroso.
Munuera aplicó bien el reglamento en las dos amarillas y, luego en la roja, dejando al
Mallorca con nueve hombres y el partido decidido. Sí se le pudo cuestionar si la entrada de
Raphinha era amarilla o roja (la sensación podía ser más de expulsión), pero en el resto de grandes decisiones
Munuera y su equipo acertaron. Se puede entender que haya una especial sensibilidad al ser un disparo despejado con la cabeza, pero no fue un golpe contundente con alguna parte del cuerpo de otro jugador.
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