Almuñécar está muy orgullosa de sus raíces, de su pasado fenicio y romano. Algunos vestigios de aquellas épocas se conservan en el museo arqueológico de la ciudad granadina y otros son visibles a plena luz del día, como lo que queda del acueducto y las termas y como la antigua fábrica romana de salazón. Esa fábrica está dentro del parque del Majuelo, un espacio desde el que no sólo se fomenta el ocio sino también la cultura. Allí, entre el 4 y el 7 de septiembre, se va a celebrar la decimoséptima edición del Festival de Teatro Grecolatino de Almuñécar, subtitulado como Sexi Firmum Iulium , que era el nombre romano de la localidad. A estas alturas, el festival ya es una seña de identidad para Almuñécar y para la Costa Tropical. Pero la apuesta, este año, es probablemente más fuerte que nunca. Da un «salto de nivel», como destacó en la presentación su director artístico y coordinador, Antonio Cantudo . Entre otras cosas, porque va a rebufo de la que probablemente es la mayor cita de teatro clásico de España, el Festival de Mérida . Tres de las cuatro obras que se van a representar se han estrenado muy recientemente allí. El festival comienza el 4 de septiembre con La comedia de la cestilla, de Plauto , que representará la compañía teatral Arthistrión, la que fundó Susana Verdú . Cuenta la historia de Selenia y de su amor por Alcesimarco, que el padre de éste rechaza. Humor –y también algo de vino- en una propuesta que en 2020, el año de la pandemia, también estuvo en Mérida. Siendo un plato fuerte, no cabe duda de que lo que viene después ha despertado más expectación. Porque el 5 de septiembre llega Electra, con las actrices María León y Elisa Matilla como principales reclamos. Detrás de Electra están los nombres de Sófocles y Eurípides , palabras mayores. Eduardo Galán es el responsable de la adaptación y Lautaro Perotti su director. Es teatro clásico en estado puro . En Electra se cuenta la historia de Agamenón, rey de Micenas, regresa de la Guerra de Troya. Y no recibe una bienvenida precisamente agradable, porque su mujer, Clitemnestra, y su amante, Egisto, lo matarán por haber sacrificado él antes a su hija Ifigenia. Otra hija, Electra, vengará la muerte de su padre ayudada por su hermano Orestes. Un dramón. El día 6 de septiembre se representa la obra Los Hermanos, de Terencio, que tiene en el actor Pepón Nieto su principal reclamo. Se ha estrenado en la presente edición del Festival de Mérida y la obra ha sido adaptada por Josu Eguskiza y dirigida por Chiqui Carabante . Aquí se vuelve a la comedia, pero de fondo hay un debate que en realidad, tantos años después, permanece: si a los hijos hay que darles una educación más estricta o más liberal. El colofón llega el domingo 7 de septiembre con una obra de Esquilo llamada Orestiada, que tras estrenarse en el Teatro de la Abadía este año, también ha pasado por Mérida. Elisabet Gelabert y Gabriel Garbisu encabezan el reparto de un drama que dirige en escena Ernesto Caballero y con el que Esquilo quiso reflexionar sobre la necesidad de establecer un código de justicia, una normativa que impidiera que cada cual se la tomara por su mano. Otro tema que, como todos los que son universales, se ha mantenido en el tiempo. Las representaciones tendrán lugar a partir de las diez de la noche y las entradas se han puesto a la venta a 15 euros por noche, con la posibilidad de ver las cuatro sesiones por cuarenta euros. Por último, se debe destacar el cartel elegido para esta edición: representa una de las monedas que se manejaban en Sex , que así se llamaba Almuñécar cuando era fenicia. O sea, antes aún que en los tiempos romanos.