Viajar es, sin duda, una de las experiencias más enriquecedoras que existen. Descubrir nuevos países, culturas y formas de vida es algo que atrae a millones de personas cada año. Sin embargo, no todo en un viaje son momentos idílicos: las escalas , los traslados y las largas horas en los aeropuertos pueden convertirse en auténticas pruebas de paciencia . Y si a eso se suma el desconocimiento de ciertos procedimientos internacionales, la aventura puede tornarse en una auténtica odisea. Eso es lo que ha querido advertir Virginia Sanz, una gaditana que actualmente reside en Australia, tras su reciente experiencia durante una escala en Tailandia . La joven, a través de su cuenta de TikTok, ha dejado un aviso para todos aquellos que planeen viajar con lo que se conoce como 'traslado propio' , una modalidad que, aunque habitual, suele generar confusión y complicaciones a más de un pasajero. «Nota mental: la próxima vez que vaya a hacer escala internacional con traslado propio pensármelo dos veces». Con esta frase comenzaba el relato de la creadora de contenido gaditana, dejando claro que lo vivido en el aeropuerto de Bangkok no fue, precisamente, una experiencia sencilla. Ella misma explica qué significa este término: «Señores, traslado propio es que estás viajando internacionalmente de un país a otro, cada uno con sus leyes de inmigración y sus cosas, y resulta que vuelas de una aerolínea a otra y que por eso ellos no te hacen el cambio de maleta, sino que tú tienes que salir del aeropuerto, coger tu maleta y volver a entrar con la otra compañía». El problema, tal y como describe, es que en ciertos países el trámite es mucho más engorroso de lo que parece. «Esto es un coñazo cuando estas en países, como me ha pasado ahora, que he tenido que pasar todo el control de inmigración, que para salir no veas…». El tiempo también jugó en su contra, lo que aumentó la tensión vivida en ese momento: «Paso todo el proceso y resulta que me faltaba un papel, me he tenido que volver para atrás, menos mal que había una muchacha que me ha ayudado, y yo diciendo: 'ay que tengo escala, que tengo solo tres horas'. Iba justa de tiempo». Finalmente, la situación se resolvió, aunque no sin sobresaltos: «Al final he llegado bien porque resulta que se me ha cambiado la hora y en realidad han sido pues cuatro horas, pero con tres no hubiera llegado». Lejos de terminar ahí, la gaditana tuvo que repetir el proceso de manera completa: «He tenido que pasar todo este proceso, coger mi maleta, volverme a meter y ahora el proceso de inmigración otra vez para volverme a meter». A esto se sumó un detalle que muchos viajeros reconocerán: el estrés de los controles de seguridad . «Y encima, yo no sé si os pasará a ustedes, pero yo soy la típica que siempre a la hora de meter la maleta, siempre me lo chequean todo, siempre me pasan», confesó. «Yo no hay ni una vez que yo pase el control que no me digan nada de ninguna maleta mía, siempre, me hacen sacarlo entero y yo que tengo aquí un Tetris montado… Pues Tetris para dentro Tetris para fuera y tardo…», añadió. Por último, la joven señaló que pudo llegar a tiempo y que ya se encontraba esperando la llamada para embarcar: «Al final gracias a Dios cuando me he dado cuenta digo 'Ah, que me han cambiado la hora' y me he podido tomar aquí un cafelito tranquila, pero no veas la escala traslado propio… para pensárselo».