El final de agosto se acerca y, con él, son muchas las personas que se despiden de sus vaciones . Adiós a los viajes, a las horas tumbados frente al mar, a las visitas a monumentos o edificios históricos, a los paseos por la montañana y los baños en el río, entre otras muchas cosas. Aunque quedan los últimos coletazos vacacionales para algunos, la mayoría deja ya en el recuerdo los días libres del verano en los que escapamos de la rutina y hacemos planes diferentes que nos permitan disfrutar o descansar. En España contamos con la suerte de tener una larga lista de planes para hacer en vacaciones, ya que en nuestro país existen zonas de playa y de montaña, ciudades modernas y cosmopolitas, pueblos llenos de historia y cultura... en resumen, el territorio español ofrece el plan perfecto para todo tipo de personas, de gustos y de necesidades. Prueba de ello es la experiencia de Tom, un estadounidense que vive en Madrid desde hace un tiempo y comparte por redes sociales sus experiencias tanto por la ciudad como por otras zonas de España, sumergiéndose en diferentes tradiciones y culturas dentro de nuestro país. Una de sus últimas aventuras le han llevado hasta Asturias, donde se ha sumado a uno de los planes más típicos en la región: hacer el descenso del sella . Esta actividad es ya popular tanto para los propios asturianos como para turistas españoles, por lo que a Tom le ha parecido la oportunidad perfecta para escapar de la gentrificación y probar una experiencia diferente en España. Según cuenta en el vídeo donde comparte este plan, es «ideal para que disfrutes de la naturaleza en España» y lo define como «cuatro o cinco horas de puro caos» , en el mejor de los sentidos, ya que expresa lo divertido que le parece bajar por el tobogán al río en kayak, parar en los chiringuitos que encuentras a las orillas del río y tomar mucha comida y sidra, «es increíble» , exclama. Además, le llama la atención que incluso hay perros que participan en el descenso del Sella con sus dueños y que las gente que hay suele ser desconocida pero se tratan como si todos fuesen amigos. «Es una joya tan escondida que se siente como la verdadera España, no hay reglas ni de salud ni de seguridad y pro eso es genial» comienza confesando mientras se pueden ver imágenes de su paso por el descenso. «No es la experiencia turística típica, está lleno de lugareños, es caótico, estás bebiendo sidra en un río con un montón de extraños...», relata el estadounidense, que parece haber quedado maravillado con esta experiencia en Asturias.