Desde hace años, el juego del Atleti es como el bolero de Ravel, previsible y reiterativo. Sin orden ni concierto, desmadre total, nadie sabe cuál es su sitio, que a veces va oscilando en el transcurso del partido, como en el caso de Llorente. Se pierden continuamente balones en el centro del campo y no se presiona. ¿Es eso lo que se entrena? Los jugadores deambulan por el campo como almas en pena, y normalmente empeoran con respecto a como llegaron. Esperemos que Julián Álvarez no siga ese camino. Para algunos, no hay calidad en la plantilla. ¿Son malos la mitad de los campeones del mundo con Argentina? ¿No son buenos Oblak, Hancko, Llorente, Le Normand, Cardoso, Gallagher, Barrios, Griezmann,...
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