Añover de Tajo siempre guarda para su feria de San Bartolomé una corrida con alicientes, que lo convierte en uno de los resquicios toristas de la provincia de Toledo. El nombre propio de la tarde del lunes fue el de Morenito de Aranda , que demostró el gran momento que atraviesa tras conjugarse con Capotillo en una faena de alto voltaje y otra de firmeza al segundo. Álvaro Lorenzo también tocó pelo dentro de un gran lote que tuvo la corrida de Peñajara , llena de bravura y exigencia pero también de clase. Y Antonio Ferrera quedó inédito, sin toros con y una plaza totalmente en contra. Morenito de Aranda tiene dos grandes virtudes: taurinamente es muy inteligente y está en un momento de forma pletórico. Fruto de esa inteligencia fue su generosidad con Capotillo, que tomó tres varas en largo bajo el amparo del burgalés. El toro tuvo todo lo que se espera de un Peñajara y Morenito, que conoce muy bien la ganadería, aprovechó para construir una faena vibrante presidida por la entrega . No escatimó en esfuerzos, enseñando al toro por ambos pitones y cuajándolo de principio a fin. Al final, todo fue justo. Dos orejas para el torero y vuelta al ruedo para el importante ejemplar. También dejó patente esa inteligencia en su primero. Le dio tiempo, lo enceló y le enseñó a embestir para cuajar otro trasteo de importancia, cortando una oreja. Mientras, Álvaro Lorenzo sorteó un caramelito de Peñajara en tercer lugar. Un ejemplar exigente durante la lidia y que transformó esa exigencia en fondo y clase para acompañar una faena templada del toledano. Tenía las dos orejas cortadas, pero el acero fue esquivo. Con el toro de la jota dejó un saludo capotero que ilusionó, pero en un golpe de realidad, el toro duró dos tandas y su clase se convirtió en genio, tirando de raza para agitar a la gente. La estocada perpendicular hizo que la oreja pareciera un gesto de caridad. Por su parte, Antonio Ferrera tuvo que remar a contracorriente durante toda la tarde. Lo hizo frente a un mermado primero, que acusó una cornada en los cuartos traseros y que duró un suspiro antes de tener que ser apuntillado tras echarse. Con el cuarto, el asunto no mejoró. No termino Ferrera de acoplarse al toro y la faena discurrió entre un continuo cabreo de los tendidos. El magisterio del extremeño no fue suficiente para convencer al respetable. Plaza del Río Venancio. Lunes, 25 de agosto. Añover de Tajo. Más de tres cuartos de entrada. Toros de Peñajara de Casta Jijona, muy bien presentados y de buen juego. Una corrida brava y exigente, con algún ejemplar enclasado como el tercero y sexto. Al quinto se le dio la vuelta al ruedo. - Antonio Ferrera, (de blanco y oro con cabos negros): silencio y pitos. - Morenito de Aranda , (de rioja y azabache): oreja y dos orejas. - Álvaro Lorenzo , (de sangre de toro y oro): ovación tras aviso y oreja.