Exbrigadier condenado por el crimen del general Prats y su esposa abandona Punta Peuco
El exbrigadier del Ejército, José Octavio Zara Holger, (82) quedó en libertad tras cumplir la condena de 15 años y un día en el penal de Punta Peuco por el asesinato del excomandante en jefe del Ejército, Carlos Prats, y su esposa, Sofía Cuthbert. El doble homicidio ocurrió en Buenos Aires el 30 de septiembre de 1974, orquestado por la Dirección de Inteligencia Nacional (Dina) y en el marco de la Operación Cóndor.
Zara, exintegrante del Departamento Exterior de la Dina, abandonó la cárcel de Tiltil cerca de la medianoche del lunes y se dirigió a su domicilio en la comuna de Las Condes.
El proceso judicial se inició en 2003, cuando el ministro en visita Alejandro Solís dictó condenas contra la cúpula de la Dina. En un primer fallo de 2008, el ex director de la entidad, Manuel Contreras, fue sentenciado a dos presidios perpetuos —uno por cada homicidio—, mientras que Pedro Espinoza recibió 20 años por cada crimen. En esa misma resolución, Zara y otros exagentes fueron condenados a 10 años y un día por cada asesinato, además de 541 días por asociación ilícita.
Carlos Prats. Foto: Museo de la Memoria y los DD.HH.
Sin embargo, en agosto de 2010 la Corte Suprema revisó el caso y rebajó la mayoría de las penas. Así, Contreras pasó de cadena perpetua a 17 años de presidio por el doble homicidio. En tanto, Espinoza recibió la misma pena, y Zara, junto a Raúl Iturriaga y Juan Morales, fue finalmente condenado a 15 años y un día sin beneficios.
Carlos Prats, quien había sucedido a René Schneider como comandante en jefe del Ejército en 1970, se destacó por su defensa del orden constitucional y su apoyo al gobierno de Salvador Allende, llegando a ocupar los ministerios de Interior y Defensa, además de la Vicepresidencia de la República. En junio de 1973, sofocó el intento golpista conocido como el “Tanquetazo”, lo que lo convirtió en un objetivo para sectores militares y civiles contrarios a Allende.
A fines de agosto de 1973, acosado por las presiones en su contra, Prats renunció y recomendó a Augusto Pinochet como su sucesor. Tras el golpe de Estado, se exilió en Argentina junto a su esposa. Un año más tarde, ambos fueron asesinados en Buenos Aires cuando una bomba instalada en su automóvil explotó en plena madrugada, constituyendo el primer atentado internacional de la dictadura chilena.
