Los vigilantes de la empresa Sureste Seguridad, que trabajan en el aeropuerto Adolfo Suárez-Madrid Barajas , han anunciado una huelga indefinida después de que la reunión de este jueves con la compañía no llegara a ningún acuerdo. El sindicato mayoritario de la compañía, ATES, denuncia que la empresa incumple el convenio laboral y la ley de prevención de riesgos, lo que pone en riesgo tanto a los trabajadores como a la seguridad de los usuarios del aeropuerto. Según Pablo Antonio Sanz, delegado sindical de ATES, «las malas condiciones de trabajo están provocando muchas bajas y absentismo, y así es imposible mantener la seguridad de las instalaciones». Esta reunión, que se dio este jueves, se prolongó desde primera hora de la mañana hasta las cinco de la tarde, y se suma a la mediación del pasado 19 de agosto, que también terminó sin acuerdo. La huelga ha comenzado a las 12 de la madrugada de este viernes 29 de agosto. Sureste Seguridad, que gestiona parte de la seguridad del aeropuerto, incluyendo filtros de empleados, vigilancia de equipajes y patrullas perimetrales, cuenta con unos 530 vigilantes, aunque ATES estima un déficit de personal cercano al 30%, especialmente en turnos nocturnos. Esto genera sobrecarga de trabajo y situaciones de riesgo, como agresiones durante los desalojos de indigentes en las terminales , un operativo que AENA ha delegado en la empresa. El sindicato denuncia también la falta de recursos básicos, como agua potable en los puestos de trabajo, y reclama incremento de plantilla, plus salarial y respeto al convenio colectivo. Sostienen que las exigencias en Barajas son mayores que en otros aeropuertos de España. «Estamos teniendo problemas hasta con el agua potable, que deberían repartirla en los puestos y ni eso. O sea, podemos decir alto y claro que Sureste Seguridad no nos da ni agua. Aunque sea una frase hecha, es literal. No nos dan ni agua», denunció Sanz. Sureste Seguridad, que opera en otros aeropuertos y en el metro de Madrid, ha sido acusada de mantener un 'modus operandi' irregular, mientras que AENA no ha intervenido en el conflicto a pesar de estar informada. Durante la mediación, el director de Recursos Humanos de la empresa calificó la huelga como «propaganda electoral», lo que llevó al comité a finalizar la reunión sin acuerdo. La huelga se realizará los lunes, miércoles, viernes y sábado, respetando servicios mínimos del 100 por ciento, por lo que su impacto operativo será limitado. Sin embargo, el sindicato busca visibilizar la situación y presionar a AENA para mejorar las condiciones laborales y garantizar la seguridad en Barajas. ATES asegura que, a pesar de que las reuniones y mediaciones previas no han dado los resultados esperados, la organización continúa abierta al diálogo y a la negociación con la empresa y las autoridades pertinentes, con el objetivo de buscar soluciones que mejoren las condiciones laborales y garanticen la seguridad de los trabajadores y usuarios del aeropuerto.