Se sabe desde hace tiempo: Juan Ayuso, con toda su calidad, ha acabado cayendo como un cuerpo extraño en el seno de su equipo, el UAE Emirates, uno de los más potentes del pelotón. La posición de la mayor promesa -ya realidad- del ciclismo español dentro del equipo que domina por lógica el intocable Tadej Pogacar no es la que ni él ni su entorno desearían. Ayuso nunca ha acabado de encajar dentro del grupo de escuderos de confianza de Pogacar, y algún desencuentro en el Tour de su debut, algún gesto a la hora de ayudar a su líder que no gustó, le apartó de la primera línea de hombres de confianza del esloveno. No ayudó la lista de contratiempos que sufrió Juan en el pasado Giro, y a esta Vuelta llegó sin esperarlo, tras la renuncia de Pogacar, y sin prepararla debidamente.
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