España y una terapia provechosa ante Bosnia
España parcheó lo de Georgia con una victoria obligada ante Bosnia. Fue un triunfo convicente, obligado después de lo de la primera jornada y considerando el rival que estaba enfrente. Los bosnios están en el torneo para ganar a Chipre y poco más. La selección encontró a los que tienen que ser sus pilares en pista, Brizuela, Willy y Aldama, y el bloque se movió en la misma dirección. Cuesta dimensionar el crecimiento de España por la fragilidad del rival. Los de Scariolo hicieron lo que debían y hoy tienen otro rival, Chipre, ante el que hay que seguir creciendo.
Después del papelón ante Georgia se trataba de empezar la reconstrucción desde los cimientos. Ser duros desde el principio, no salir "a verlas venir", como denunció Juancho, "golpear primero", que apuntó Scariolo. Aspectos básicos. No se trataba de encontrar líderes referenciales o faros tipo Jokic o Doncic, por supuesto no en cuanto a su calidad, pero sí en cuanto a su ascendencia en el grupo. El primer mandamiento es defensa y que cada uno haga lo que debe, que se ajuste a su rol porque de esa forma España sí puede ser competitiva. Los temblores se limitaron a un arranque titubeante con tres triples mal seleccionados y fallados. Aldama fue el encargado de mostrar la cordada buena al grupo. La selección buscó con persistencia al ala-pívot de los Grizzlies y él respondió con una fiabilidad imprescindible para el equipo. De su mano, España se desperezó y las debilidades de los balcánicos, que son innumerables, no tardaron en aparecer.
Los hermanos Hernangómez y Brizuela, las otras tres patas de la silla que deben sostener a España, partieron desde el banquillo. Hicieron lo que debían. Los dos capitanes anotaron nada más entrar para aumentar la tranquilidad. El escolta se ha destapado como el líder de la selección. Su explosividad, su capacidad de generar para los compañeros, su actitud y expresividad en pista han multiplicado su estatus. Su acierto exterior impulsó al equipo. España aprovechó las facilidades de la defensa bosnia con una buena circulación de balón para bombardear desde la línea de tres (15/38). Aldama embocó tres, Brizuela otros tres, Lopez-Arostegui y Saint-Supery uno cada uno. Con lanzamientos sensatos, España despegó.
Lo mejor es que la sesión de terapia en que se convirtió el partido prosiguió tras el descanso. Llegó el cuarto triple de Aldama, dos consecutivos de Parra y el cuarto también de Brizuela. La ventaja se disparó hasta los veinte puntos. Ahora se trata de aprovechar hoy la fragilidad de Chipre para llegar lo más rearmados posible a los dos partidos de verdad de la primera fase, Italia y Grecia.
88. España (24+18+28+16): De Larrea (0), Yusta (4), Parra (6), Aldama (19) y Pradilla (4) -quinteto titular- Brizuela (15), Saint-Supery (9), López-Arostegui (4), Willy (16), Juancho (8), Puerto (3) y Sima (0).
67. Bosnia (16+8+17+20): Atic (5), Gegic (9), Lazic (3), Alibegovic (8) y Nurkic (12) -quinteto titular- Roberson (5), Kamenjas (14), Vrabac (6), Hrelja (0), Penava (5) y Arsnalagic (0).
Árbitros: Vázquez (Can), Gedvilas (Lit) y Velikov (Bul). Sin eliminados. Técnica a Kamenjas.
Incidencias: 2.019 espectadores en el Spyros Kyprianou Arena de Limasol.
2ª jornada Grupo C: Chipre, 69-Grecia, 96; Italia, 78-Georgia, 62 y España, 88-Bosnia, 67.
Clasificación (victorias/derrotas): 1. Grecia (2/0); 2. Italia (1/1); 3. Georgia (1/1); 4. España (1/1); 5. Bosnia (1/1); 6. Chipre (0/2).
