Existe dos situaciones en auge: las cenas con desconocidos para ampliar el círculo de amistades y los encuentros con uno mismo como tendencia creciente y forma de autocuidado. Ambas igual de válidas pero vista de distinta forma por muchos usuarios. Lejos deberían haber quedado los tiempos en los que sentarse solo en un restaurante se veía como algo triste . Una actitud ante la vida y no tener miedo a hacer las cosas. Pese a ser seres sociables necesitados del apoyo de los demás, también necesitamos estar solo. Y lo mismo que ya no es un tabú acudir al cine, exposiciones, eventos deportivos o conciertos con uno mismo, tampoco lo es el sentarse delante de una mesa en un restaurante. Lo importante: Que no te dé vergüenza. Es una de las cosas habituales que suele hacer Óscar, un joven español que en las redes sociales como Tik Tok es @n1spero, y que ha contado su experiencia cuando opta por ir a comer o cenar solo . «¿Vosotros sabéis el tercer grado al que me someto cada vez que me voy a cenar solo sushi? ¿Será posible?», inicia criticando el creador de contenido. «Es que es lo que os comenté el otro día, que se pueden hacer cosas solo y que no pasa nada, pero que te miran raro, ¡te miran raro todo el rato!» ha asegurado el tiktoker con gran indignación, en un vídeo de cerca de un minuto de duración en las plataformas digitales. «Llego y digo: uno. Mira al lado...: '¿Uno?'. Y yo digo: Sí, sí, para cenar uno. ¡Se pone nerviosa! La china se ha puesto nerviosa , ha empezado a mirar toda la sala... ¿Dónde lo meto? ¿Dónde lo meto?», relata con cierta incredulidad. Este gesto, que podría parecer insignificante, se convierte en la chispa que enciende toda la anécdota. Él mismo trata de tranquilizarla mentalmente: insiste en que no es un problema , que simplemente quiere comer sushi, disfrutarlo, y luego seguir con su plan, que bien podría ser acompañar la cena con una serie en su móvil. Lo cómico de la situación se intensifica cuando afirma que los demás comensales parecen mirarlo como si estuviera viviendo un momento triste o solitario . «Y luego me miran así, en plan... Pobrecito. ¡Pobrecito no! No, no, o sea, pobrecito nada. Estoy comiendo sushi, que me encanta, solo. ¡Está de puta madre!», reivindica el usuario, quien ha asegurado disfrutar mucho de estos momentos en soledad. Una queja envuelta en humor que lanza una reflexión interesante sobre los prejuicios sociales hacia actividades hechas en solitario. Muchos de los comentarios que acompañan a la publicación muestran su apoyo a este joven y hacen hincapié en que cada vez es más habitual sentarse en la mesa de un restaurante a tener una cita con uno mismo. Y lo que sobre, se pide para llevar.