Tarde a medias de rejones en Pozoblanco . Se lidiaron tres reses en una sesión que cerraba el ciclo y que se prometía, como mínimo, difícil. La previsión meteorológica barruntaba meteorología adversa , con mucha lluvia. Pero los jinetes decidieron, con más voluntad que esperanza, echar la tarde 'pa' lante'. No quisieron dejar pasar la oportunidad expositiva de algo que, casi se orquestaba como a medias ya de inicio. El esfuerzo fue reconocido por un sector del público, mientras que otro no acabó de entender la decisión asumida a las 19.14, cuando la terna salió del callejón para agradecer la asistencia a un compromiso taurino que acabó en su ecuador. La tarde, encapotada de inicio y con suave lluvia, quedó sentenciada con un aguacero que dejó impracticable el ruedo y con un ambiente más que fresco, más propio ya del otoño . Leonardo Hernández contuvo al primero de su lote, al que pudo dejar un rejón de castigo con la duda de ver si el piso respondía y si los animales se adaptaban a un ruedo que empezaba a embarrarse. No pareció molestar la inclemencia continua al desarrollo de una faena que siempre estuvo condicionada. Hizo el esfuerzo el jinete, que tuvo que estirar en ocasiones la intermitente embestida , dejando una faena más sobria y que se apagaba. Estuvo errático con el rejón. Lea Vicens apostó desde el principio por una faena que se barruntaba truncada en base a la previsión meteorológica, que empezó a agravarse con una más que intensa lluvia. Pero la francesa, con una d oma elegante e insistente , pudo extraer sin que la poca movilidad del astado reprimiera su propósito. A la grupa de 'Diluvio', mientras se duchaba el ruedo, colocó banderillas en cortó hasta que declinó su insistencia y optó por tomar el rejón, abreviando. Dos orejas . Sebastián Fernández , que sustituyó a Andy Cartagena, de baja por lesión, salió con la garrocha para recibir al tercero. Por ese entonces, el ruedo empezaba a estar impracticable, con charcos en los carriles generados por el arrastre . Pero anduvo más que presto el lidiador a caballo, recorriendo con entereza el piso antes de dejar uno de castigo en su preámbulo. El granadino, ante un astado de más recorrido, arriesgó en la distancia corta, sorteando los acortes que provocaba el cornúpeta. Con estilo y tesón, mantuvo una doma destacable por la entereza en las banderillas largas. Se afanó también con las cortas, regalando decorosos detalles y descaros. Faena a más, la del jinete bajo un inmenso aguacero que redobló su relevancia. Un buen rejón de muerte sentencio una más que meritoria obra del jinete. La Feria de Nuestra Señora de la Mercedes de Pozoblanco deja un saldo más que positivo en lo taurino, con tres éxitos en sus tres jornadas. El sabor de Quintana , con con rabo; la pureza de David de Miranda , en su momento idílico; la impronta de Aguado ; la polivalencia de Pérez, y en el ocaso, la voluntad de los jinetes.