Bárbara Hernández tras su cuarto Record Guinness: “Hablar de la protección del océano es lo que realmente me mueve”
Bárbara Hernández, también conocida como la “Sirena de Hielo”, es historia del deporte nacional. A inicios de septiembre se oficializó su nueva hazaña: su cuarto Record Guinness tras nadar 3.84 kilómetros en el Canal Señoret en Puerto Natales. Una travesía que se completó en 1 hora, 6 minutos y 15 segundos, con temperaturas extremas de 4,5 °C en agua y 0 °C en el ambiente, y alcanzando una sensación térmica de -3°C en el recorrido.
La asociación internacional de los Record Guinness validó el nado de Hernández, transformándose en la máxima distancia nadada por una mujer en el mundo bajo los 5° C. Pero lograr este récord mundial no es nada nuevo para ella.
El nado en Puerto Natales se dio poco más de un mes después de otra de sus grandes hazañas: el histórico cruce doble del Canal de la Mancha tras más de 27 horas de nado continuo. “Que Guinnes lo haya validado, poder compartirlo con el equipo, mis papás, mi marido, es una experiencia super linda. Poder hacer estos nados también en Chile es una motivación extra”, cuenta Bárbara Hernández en diálogo con Radio y Diario Universidad de Chile.
La nadadora extrema Bárbara Hernández.
— ¿Cómo fue la preparación física y sobre todo mental, que es fundamental en tu disciplina, para alcanzar este cuarto Récord Guinness?
Veníamos con el vuelto de cierta forma, porque tres semanas antes de nuestro nado habíamos completado el cruce doble del Canal de la Mancha. Fue un nado súper rudo. Entonces venir de eso y apostar a este cuarto Récord Guinness fue muy, muy difícil. Entonces hay un entrenamiento físico, obviamente, en piscina en condiciones mucho más controladas, entrenamiento en mar, tenemos acondicionamiento físico, kinesiología, nutricionista, trabajo con psicóloga. Es harto esfuerzo donde la seguridad y el equipo siempre es lo más importante.
— Ya que mencionas el cruce doble del Canal de la Mancha, ¿qué evolución tuviste en este desafío en comparación con los récords anteriores?
Yo creo que el aprendizaje. Desde llevar tu cuerpo al límite y tu cabeza diciendo que en verdad no es posible, a efectivamente lograrlo y controlarlo. Aprender a ir más allá de lo que muchas veces pensamos que somos capaces de lograr. Para mí eso es lo más importante de estos dos nados.
— La parte mental para una disciplina que conlleva condiciones extremas es clave, ¿cómo es el trabajo día a día en ese sentido?
Al final es aprender a darle un nombre a nuestros miedos y un lugar. En general me preguntan: “¿Qué haces con el miedo? ¿Cómo no sientes miedo?”. Lo que yo trato de explicar a la gente es que el miedo siempre está, o sea, miedo a múltiples cosas: al fracaso, a la expectativa del resto, a lo que uno no controla, el clima, el cómo va a reaccionar tu cuerpo, la fausa. Entonces, creo que la clave es aprender a darle un lugar a ese miedo, aprender a nadar con miedo pero con un plan riguroso de seguridad, de entrenamiento de compromiso.
Eso hace que el miedo te acompañe, pero que no determine tus intentos o tu coraje o el corazón que uno le pone a estos sueños. Creo que ese es el desafío, y tratarse bien. Hablarse a uno mismo de la forma más amable posible y entender que obvio que hay cansancio, que hay dolor, que hay frustración, que no siempre las cosas son como uno quiere, y que es parte de la vida. Todo eso mientras uno está nadando y tratando de no tragar agua.
Bárbara Hernández nado en aguas abiertas. Foto: Prensa Bárbara Hernández.
— A la hora de nadar en estas condiciones extremas, ¿cuáles dirías que son los momentos más difíciles en la travesía?
Hay momentos, por ejemplo, en los nados largos después de las tres horas. Esas primeras tres horas son súper complejas, porque tu cuerpo se está adaptando. Hay toda una comunicación también con la embarcación, y el no saber cuántas horas te quedan. Entonces, al final, es ir de una brazada a la vez, de un momento a la vez y disfrutarlo, y no abandonar.
Nadando en hielo, hay una parte en la previa, que es la expectativa del dolor. O sea, tu cuerpo y tu mente te dice: “No, esto te va a doler mucho, mejor cancelamos todo, vámonos para la casa”. Y, por otro lado, está tu coraje diciendo: “No, para esto entrenamos”, hablándote a ti mismo y apoyandote.
— Más allá de lo deportivo, ¿qué representa para ti, en lo personal, haber sumado este cuarto Guinness a tu carrera?
Creo que no me defino por mi Record Guinness, o por nuestros logros como los siete mares o este cruce doble del Canal de la Mancha. Mi logro más grande es mi perseverancia y poder disfrutar realmente lo que amo. Representar a Chile, poder ir al siguiente nado, estar planificando. Eso es lo que realmente me enorgullece y el cariño de la gente. Como la gente está feliz, como te paran en la calle, te saludan, diciéndome que están aprendiendo a nadar. Desde un deporte tan extremo, tan distinto, para mi sigue siendo un privilegio poder nadar, siempre nos costó mucho cuando era niña, no podíamos costear las clases. Aprendí en la Universidad de Chile, en la piscina escolar. Ese es mi logro más grande, hacer lo que realmente amo.
— No deja de ser importante tener una nadadora chilena en un escenario mundial logrando estos récords. En ese sentido, todavía te queda carrera pero, ¿piensas en tu legado en el deporte chileno y mundial?
Me encantaría. Yo creo que sí, apostamos a eso. Construimos y trabajamos en esto. Algún día espero que nos reconozcan en el Marathon Swim Hall of Fame. Ya estamos en el Life Swim Hall of Fame, que es el reconocimiento para los nadadores extremos, natación en aguas frías. Poder llegar al de las maratones sería un tremendo honor. Creo que el legado lo hemos ido construyendo en la medida que cada vez tenemos más presencia en países como Inglaterra o Estados Unidos, o cuando vamos a nuestros nados en la Antártica, son noticias que dan la vuelta al mundo.
No es solo el logro en sí, o el Record Guinnes, sino que también hablamos de protección del océano, de cuidar el medio ambiente, de las marinas protegidas, eso es lo que realmente me mueve. Y en Chile yo espero seguir trabajando para que así sea. Que más personas tengan la oportunidad para aprender a nadar de forma segura, que cuidemos nuestros océanos, que el deporte no sea un privilegio.
Record Guinness de Bárbara Hernández.
— Viniendo de una deportista que se dedica a disciplinas acuáticas, en específico aguas abiertas, ¿qué reflexión puedes hacer para que en nuestro país se cuide el océano?
Más en un año de elecciones, creo que (lo más importante) es la gente y las múltiples organizaciones que cada vez trabajan cada vez más a conciencia por la protección del océano. Hay que fijarnos también por quién votamos. No es solo buena voluntad y no depende solo de los gobiernos, sino que también hay leyes que necesitan ser promulgadas para que concretamente el océano sea protegido, tener áreas marinas protegidas y que la gente tenga acceso a esa información.
Ojalá que algún día tengamos una ley, algo estructural, donde la natación, que es un deporte que te salva la vida, en un país como el nuestro, que somos pura costa, ríos y lagos, sea ley. No solo como actividad física, sino que entendiendo cuán importante es educar también respecto al océano y protegerlo.
— Pensando en el futuro, ¿cuál es el próximo gran desafío que tienes en mente? ¿Sientes que aún te quedan metas por cumplir dentro de la natación extrema?
Estamos trabajando, tenemos autorización para volver a la Antártica. Estamos trabajando con la Armada de Chile, que siempre nos ayuda un montón, y que de verdad ha sido una pieza importante a lo largo de mi carrera. Para poder navegar con ellos y nadar en la Antártica, en la campaña que debiera ser ahora enero-febrero.
Hay un mundial de natación en aguas gélidas en Finlandia. Soy campeona del mundo desde el año 2016, entonces siempre es interesante ir a probarse con las mejores a ver si seguimos manteniendo el título. Tenemos también pensado ir a Patagonia, intento ir lo más seguido y poder entrenar en los glaciares. Ahora estamos en período de recuperación, de volver lo mejor posible con todos los chequeos médicos, seguir investigando en hipotermia. Hay varios desafíos siempre.
