Este nuevo fármaco podría alargar la vida y ya funciona en hongos
La medicina ha sido un éxito. Tanto que la gente ya no
quiere vivir más, sino vivir mejor y, a ser posible, vivir mejor durante más años. Ya no perseguimos a toda costa la inmortalidad que quitó el sueño al
Rey Gilgamesh y abrazamos la caducidad de nuestra especie, como propuso Tolkien
al negarnos Valinor. Somos exigentes y estamos deseando leer titulares como
el que encabeza la nota de prensa que acaba de presentar la Universidad Queen
Mary de Londres: “Nuevo fármaco y clase de enzimas descubiertos con propiedades antienvejecimiento”. Un titular mucho mejor que el que hemos utilizado
nosotros, desde luego… si no te importa omitir detalles cruciales y jugar con
las expectativas de los lectores, por supuesto.
Y es que, a pesar de que el titular de la Universidad Queen
Mary no falta a la verdad, se aprovecha de lo que el público va a interpretar
cuando, automáticamente, complete las elipsis de su frase. El fármaco en
cuestión parece tener propiedades antienvejecimiento e, incluso, promover el envejecimiento saludable. No obstante, estas propiedades no se han
demostrado en humanos. Ni siquiera en mamíferos. Es más, ni siquiera se han medido
en animales, sino en hongos (concretamente, en levaduras). El estudio, que ha
sido publicado en la revista Communications Biology, supone un hito
interesante e invita a explorar nuevos abordajes para retrasar el
envejecimiento. No obstante, queda una verdadera epopeya antes de poder sugerir
efectos en animales, e incluso mucho más en humanos.
Expectativas peligrosas
Las sustancias estudiadas han sido dos. Por un lado, el rapalink-1,
un fármaco que todavía no ha sido aprobado para su uso en humanos, pero que
está siendo estudiado como posible tratamiento de algunos tipos de tumores. Por
otro lado, dos productos del metabolismo, la agmatina. De hecho, uno de los
investigadores, el Dr. Rallis, añade hacia el final de la nota de prensa que: “Debemos
ser cautelosos respecto al consumo de agmatina para fines de crecimiento o
longevidad. Nuestros datos indican que la suplementación con agmatina puede
ser beneficiosa para el crecimiento solo cuando ciertas vías metabólicas
relacionadas con la descomposición de la arginina están intactas. Además, la
agmatina no siempre promueve efectos beneficiosos, ya que puede contribuir a
ciertas patologías”.
Una advertencia que ha sido ubicada en el texto tan lejos
del titular como ha sido posible y que indica que, incluso a muchos años de un
posible estudio en humanos, ya tenemos claro que algunas de estas sustancias están
lejos de ser una panacea. En cualquier caso, una vez aclarada la deliberada ambigüedad
de la nota de prensa, podemos entrar en detalle.
¿Qué han demostrado realmente?
Los investigadores han administrado rapalink-1 a cultivos de
levaduras y han descubierto que ralentizaba su crecimiento y prolongaba significativamente
su esperanza de vida. Es más, han identificado la vía a través de la cual actúa,
concretamente inhibiendo la vía TOR, que está implicada en multitud de
procesos, entre ellos, el crecimiento y la diferenciación celular. Hasta
aquí, el resultado está bastante alineado con lo que muestran sus estudios
oncológicos. La novedad es que esta investigación ha revelado que un
conjunto de enzimas llamadas agmatinasas son claves en estos beneficios de la
rapalink-1. En condiciones normales, la vía TOR inhibe la agmatinasa pero,
en presencia del rapalink-1, la vía TOR no puede actuar y la agmatinasa se
acumula.
Y aquí está la clave, porque al estar presentes, estas
enzimas enzimas descomponen una molécula de nuestro metabolismo conocida como “agmatina”
formando otras sustancias. Y, como han podido ver en este estudio, cuando la
enzima está inactiva el crecimiento celular se acelera y las levaduras viven
menos tiempo. Dicho de otro modo, los productos de degradar la agmatina moderan
el crecimiento de las células y, por lo tanto, el rapalink-1, que aumenta la
actividad de la enzima agmatinasa, aumenta también los productos de esa
degradación, frenando el crecimiento celular y promoviendo la longevidad.
Una conclusión a la cual, el Dr. Rallis añade que “al
demostrar que las agmatinasas son esenciales para un envejecimiento saludable,
hemos descubierto una nueva capa de control metabólico sobre TOR (una que puede
estar conservada en humanos)”, dijo el Dr. Rallis. “Dado que la agmatina es
producida por la dieta y los microbios intestinales, este trabajo puede ayudar
a explicar cómo la nutrición y el microbioma influyen en el envejecimiento”.
Un planteamiento mucho más comedido que el que podíamos leer en el titular y
que inspira a seguir investigando en busca de nuestra piedra filosofal.
QUE NO TE LA CUELEN:
- Los titulares son complicados, pero quien los escribe no solo es responsable de su valor de verdad, sino de cómo los interpretará el público general y, aunque uno no puede anticipar todas las malinterpretaciones, jugar con ambigüedades y omisiones augura un mal resultado.
REFERENCIAS (MLA):
- Kumar, Juhi, Kristal Ng, and Charalampos Rallis. “Rapalink-1 Reveals TOR-Dependent Genes and an Agmatinergic Axis-Based Metabolic Feedback Regulating TOR Activity and Lifespan in Fission Yeast.” Communications Biology, 29 Sept. 2025, doi:10.1038/s42003-025-08731-3.
