La Policía Nacional y los servicios de emergencias del 112 han logrado salvar la vida de una mujer y su hija de 10 años, prestas a morir envenenadas por la mano de la propia progenitora, que sufre depresión por motivos sentimentales. Utilizó pastillas contra la ansiedad. El aviso de unos familiares desencadenó el esclarecimiento del caso, que investigan el Grupo V de Homicidios de Madrid y la Policía Científica. Los hechos han ocurrido en la calle de Amos de Escalante, 3, muy cercana a la de Alcalá, en Pueblo Nuevo (Ciudad Lineal). El suceso ocurrió el 9 de septiembre, en la vivienda de las protagonistas de esta historia. Por la noche, la comisaría del distrito recibió el aviso de unas personas que pedían auxilio, pues la mujer y la menor se encontraban casi muertas en el interior. Los requirientes eran los dos hijos mayores de la sospechosa, María Adela N. A., con DNI español pero originaria de Paraguay. Según explicaron a los agentes, encontrándose presente también la novia de uno de ellos, esa tarde ella había estado con su chico de visita en el piso y vio a la presunta parricida ir al baño a vomitar. No le dieron mayor importancia por el proceso mental en que se encontraba inmersa: llevaba varios días sin comer. Después de aquello, madre e hija se quedaron dormidas y la pareja de novios se fue a un gimnasio cercano a eso de las siete menos diez de la tarde. Más tarde, el otro hermano fue a recoger a la menor, pero nadie le abría, así que llamó al otro vástago y le pidió que llevara las llaves para conseguir entrar en la casa. Fue entonces cuando encontraron a las dos en la habitación de María Adela, inconscientes y sin responder a los estímulos. Alertaron rápidamente a los servicios de emergencias. Manifestaron a los agentes que su madre ya había tenido intención de matarse con anterioridad. Los sanitarios del Summa trasladaron a ambas al hospital Gregorio Marañón, donde fueron estabilizadas, pese a su gravedad, donde les practicaron lavados de estómago. Los policías custodiaron a la sospechosa, en calidad de detenida, tras las manifestaciones de sus propios hijos. El Grupo de Delitos Violentos (DEVI) de la Brigada de Policía Científica de Madrid se trasladó al hogar, donde encontraron numerosas cajas de benzodiacepinas, un tipo de ansiolítico, y un yogur abierto con parte de las pastillas machacadas y mezcladas en polvo con el alimento.