En los pueblos de España, los bares no son solo locales donde tomarse una caña, son epicentros de charla, tertulia y emoción compartida. Allí se ve lo cotidiano, lo alegre, lo triste, lo que somos cuando uno vuelve a casa y no hay tele que lo llene todo. Sin embargo, ese latido social que sostiene vidas, memorias y generaciones corre ahora el riesgo de apagarse en muchas localidades pequeñas. Por eso, el Ayuntamiento de Coca de Alba, en Salamanca, ha ofrecido su bar municipal por una renta simbólica de tan solo un euro al año . Coca de Alba, un municipio salmantino de menos de cien habitantes, ha convertido su bar en objeto de concurso público con una condición: quien lo saque adelante ha de comprometerse a abrirlo al menos los fines de semana . Según ha revelado La Gaceta de Salamanca, el local, ubicado en la calle Calvo Sotelo número 13, dispone de 200 metros cuadrados y cuenta con zona social y hasta un escenario para actividades culturales . Asimismo, el consistorio lo ha dotado recientemente de varias mejoras con el fin de tenerlo todo listo para su puesta en marcha: licencia de bar, cocina equipada, mobiliario, televisión, pantalla para proyecciones, accesos adaptados, baños con accesibilidad y calefacción . El contrato tiene una duración inicial de un año , con posibilidad de prórroga hasta cuatro años si existe acuerdo mutuo. En el anuncio se especifica que la puesta en marcha debe producirse pocos días después de firmar y que los gastos de mantenimiento serían compartidos en parte con el ayuntamiento. La alcaldesa, Dori Vicente Ciudad, defiende esta apuesta con convicción: para ella, los bares son «centros de ocio, convivencia y lugares de encuentro». Y considera que este bar puede servir de estímulo no solo para los vecinos, sino también para forasteros que busquen servicios culturales o sociales en un entorno rural. También se pide que quienes adquieran esta responsabilidad no solo gestionen el local, sino que contribuyan a dinamizar el municipio , incluso empadronándose en él, para reforzar la vida comunitaria. En definitiva, en este gesto del Ayuntamiento se advierte una profunda intención de resistencia ante la despoblación silenciosa , la renuncia a lo colectivo, el adiós a tantas plazas vacías. Y es que, ofrecer un bar por un euro al año, no es solo una oferta económica, es un mensaje de que la vida rural merece alternativas , de que los pueblos tienen derecho no solo a existir, sino a brillar.