Menuda jornada, la 8. Dos piscinazos de
Vinicius le sirvieron para al
Madrid abrir el marcador de penalti y para que expulsasen a un defensa del
Villarreal, cuando el submarino merodeaba el empate. No le rozó la cara y sus manos en el rostro, revolcándose de dolor, demuestran que es un teatrero. Pero el colegiado
Cuadra Fernández picó en ambas acciones. En cambio, no vio el codazo sin balón de
Mbappé a un jugador ‘groguet’. Una expulsión por ese codazo habría significado dos partidos de suspensión… y ¿qué equipo visita el
Bernabéu dentro de dos jornadas? Hablando del Barça,
Muñiz Ruiz fue en Sevilla un títere del ínclito
Del Cerro Grande, manipulándole desde el VAR.
Muñiz vio, perfectamente, que el forcejeo entre
Araujo e
Isaac era un lance del juego sin más. Y del Cerro no solo le avisó, sino que, en plural, le advirtió que ellos veían una zancadilla. Pitar penalti fue un error tan descomunal, que incluso
Mateu Lahoz se tira de los pelos. El nuevo CTA –que está haciendo bueno el anterior– ha decido que esta semana no analizará ninguna jugada de Barça ni Madrid. Toma ya. Sus trampas habrían quedado al descubierto. Y es que, en ocho jornadas, los regalos al Madrid están marcando el campeonato. Saben que los errores, al inicio de la Liga, en la jornada 35 nadie se acuerda ya de ellos. Es muy similar a lo que pasó hace dos temporadas. Después que el
Barça ganase la liga con
Xavi, en las primeras jornadas de la siguiente llegaron los atracos. Jornada 1: penalti claro a favor en
Getafe en el minuto 90, y el VAR da marcha atrás. Jornada 7, penalti catedralicio sobre
Lamine y el VAR lo rectifica. ¿Quién era el colegiado?
Muñiz Ruiz. No es casualidad. Desde Las Rozas, le hacen pitar lo que quieren.
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