Resulta curioso oír reiteradamente desde el PSOE y Gobierno lo bien que la economía va en España, siendo esta el arma que más utilizan para parar toda clase de críticas. No es de extrañar que así sea después que la UE les haya regalado 140.000 millones de euros, que no hayan deflactado el IRPF por la inflación y que generalmente haya sido un Gobierno que ha creado nuevos impuestos e incrementado los ya existentes. Consecuentemente, la economía 'macro' debiera haber crecido estos últimos años, después del buen hacer de trabajadores e industrias, el doble de lo que el Gobierno viene anunciando hasta ahora. La economía 'micro', por tanto, continúa siendo a todos los efectos el verdadero problema que debiera resolver el Gobierno, y no ir por ahí con tantos humos. La gente de la calle se lo agradecería. Néctor Calzada. Las Rozas (Madrid) Profanar es hacer uso indigno de cosas respetables. Profanar es lo que hace a Cervantes el apócrifo Avellaneda, llamándole «viejo como el castillo de San Cervantes, tiene más lengua que manos, envidioso...». Y Cervantes le responde –«castíguele su pecado»– en el prólogo de la segunda parte del Quijote, en cuyo último capítulo leemos: «Vivirás luengos siglos si malandrines (bellacos) historiadores no te descuelgan para profanarte». Respetable es la vida íntima del ser humano. Consagrada es la obra de Cervantes. Profanador es el que «hace uso de falsas noticias con algún fin determinado». ¿Cuál es el fin de una película que profana a Cervantes? Consolación Merchán . Málaga En julio de 1962 se disponía la XIV promocion de la Academia General del Aire a realizar, unos días antes de su salida del centro, como tenientes del Arma de Aviacion, un viaje de fin de carrera a Francia, país vecino y admirado. La expectacion era enorme por muchos motivos, y no fue en absoluto baldía. Todo fue maravilloso: el trato, los lugares e instituciones sorprendentes, las fábricas de aviones, los obreros de Toulouse que nos hablaban en castellano, las chicas del Folies Bergère que nos saludaban como amigas... Pero en nuestra memoria profesional quedó grabado un asunto: 54 centrales nucleares que con el tiempo evolucionaron a 58 y que suministraban energía barata a su país y pronto al nuestro. Y de eso hace más de cincuenta años. Rafael de Madariaga. Madrid