Es uno de los pueblos más llamativos de Irlanda: está lleno de casas de colores
Irlanda es un destino apasionante para hacer un viaje, ya que además de tener ciudades maravillosas como su capital, Dublín, también alberga una majestuosa naturaleza y una cultura única que hacen de ‘La Isla Esmeralda’ un lugar tremendamente especial. Eso sí, en todo el territorio irlandés hay infinidad de secretos que no muchos conocen pero que son perfectos para complementar el viaje al país, como por ejemplo el pintoresco pueblo de Kinsale.
Esta localidad costera de unos 2.250 habitantes está situada en el litoral sur del país, a tan solo media hora de Cork, la segunda ciudad más poblada de Irlanda. Lo que aparentemente puede parecer una villa más, es en realidad un pueblo sacado de un cuadro, ya que su casco urbano está repleto de casas de colores que da un aspecto pictórico a esta verdadera joya situada en la desembocadura del río Bandon.
Kinsale, el colorido pueblo de Irlanda a un paso de Cork
A pesar de que Kinsale no suele aparecer en las guías turísticas irlandesas, es uno de esos lugares que enriquecen todavía más la escapada al país. En su pequeño y asombroso casco histórico, los turistas podrán maravillarse con los vívidos colores de puntos como Newman’s Mall, Main Street o Market Square, dos de los grandes centros neurálgicos de la localidad en los que las fachadas de las casas son vibrantes.
A través de sus estrechas callejuelas, los visitantes descubrirán una villa de contrastes, ya que las tonalidades que adornan su casco urbano difieren del marcado espíritu marinero que se respira en otros tantos rincones del pueblo. Kinsale ha sido un importante puerto pesquero desde hace tiempo, y por ello en la localidad se podrá disfrutar de una exquisita gastronomía local en la que el mar es protagonista. Además, está repleta de pubs y tiendas pequeñas que añaden encanto a todo este tesoro.
Qué ver en Kinsale: lo que no te puedes perder en el pueblo
Aunque las casas de colores y el puerto sean lugares increíbles, no hay que dejar de lado algunos de los principales monumentos de Kinsale, como el impresionante Fuerte Charles (que data de finales del siglo XVII) o la peculiar casa-torre del Castillo de Desmond. Además, en los alrededores de la localidad se pueden explorar enclaves tan espectaculares como el cabo Old Head, enclavado en la Ruta del Atlántico Salvaje y en el que se ubica un histórico faro y el Museo Lusitania, dedicado al célebre barco.
Aunque Kinsale se encuentre a tan solo media hora por carretera de Cork, si no se dispone de coche de alquiler también se puede llegar a la localidad a través del transporte público, en concreto en autobús. Eso es otro aliciente más para hacer una excursión y así descubrir una de las maravillas más espléndidas del sur de Irlanda.
