El baloncesto ha vuelto a la televisión en abierto y en catalán diez años después de la última emisión. Ya era hora. El Covirán Granada-Joventut de Badalona del pasado domingo no solo significaba un regreso largamente esperado, sino que también coincidía con la vuelta de
Ricky Rubio a la Penya, tras un año en blanco. Y, para que la fiesta fuese completa, era también su regreso a la pista que lo vio debutar profesionalmente con solo 14 años. Como se encargaba de recordar la periodista
Ruth Gumbau en la previa del partido, cada semana se ofrecerá como mínimo un partido de la ACB con alguno de los cinco equipos catalanes en competición: el Barça, el Joventut, el Manresa, el Girona o el Lleida. Sin duda, una buena iniciativa que sirve para popularizar la afición y reactivar vínculos deportivos que, sin duda, se habían perdido por el camino en este tiempo. Teniendo en cuenta la pérdida progresiva de derechos televisivos deportivos, recuperar narraciones en catalán es casi una proeza. Aunque el azar también puede ser travieso: justo cuando se acaba de jubilar
Jordi Robirosa, la voz de las retransmisiones de baloncesto en la televisión pública, la cadena recupera por fin algunos partidos masculinos de fin de semana. De ahora en adelante,
Víctor Lavagnini asume la función de narrador y
Nacho Solozábal sigue ejerciendo de comentarista. El croma del estudio en el que los han metido para relatar los partidos de fuera de casa pide a gritos un cambio inmediato. Sus siluetas aparecen recortadas de forma inquietante, con un resultado cutre y casero impropio de la cadena. En un momento en que TV3 estrena platós y quiere mostrar una imagen renovada y moderna y autoestima informativa, esa imagen de los dos comentaristas era digna de una retransmisión clandestina. Televisivamente, esta temporada el baloncesto ha quedado dividido con espíritu salomónico. La ACB, con la Liga Endesa, la Copa del Rey y la Supercopa ha pasado a manos de DAZN y la Euroliga en Movistar+, con un cierto lío de planes de suscripción para buena parte de los espectadores. En este proceso, hemos perdido a
Sergio Scariolo de comentarista afinado, que ha vuelto al banquillo del Real Madrid, mientras que DAZN ha incorporado a
Pablo Laso, otro ex del Real Madrid, en esta tarea. Pero, seguramente, la pérdida televisiva más relevante es la de
Piti Hurtado, un comentarista capaz de hacerte enganchar a cualquier partido de baloncesto, por poco aliciente que tuviera el encuentro.
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