La capital gallega albergó este martes la reunión en la que la delegación española en el Comité de las Regiones selló una postura común bautizada como 'Declaración Galicia ', en la que se apela a la revisión de la propuesta de la Comisión Europea para el próximo marco financiero plurianual 2028-2034, al tiempo que se pide un presupuesto «ambicioso, equilibrado y justo», y una gestión descentralizada de los fondos europeo s. En la inauguración participó -junto con otros conselleiros y dirigentes de su Gobierno- el presidente de la Xunta, Alfonso Rueda, quien reivindicó que este es un momento «clave» para que las regiones españolas eleven su voz «conjuntamente» para proclamar la voluntad de contribuir « a una UE más fuerte, cohesionada y más cercana en sus decisiones a los ciudadanos». «Algo que aseguramos las regiones, las provincias y los municipios», recalcó el jefe del Ejecutivo autonómico, antes de incidir en el «valor simbólico» de celebrar este encuentro en Galicia, tras subrayar el «papel europeísta» de la comunidad y del Camino de Santiago. Rueda aprovechó el acto para mostrar el orgullo de Galicia por presidir actualmente la delegación española en el Comité, una responsabilidad que, según explicó, se asume con la voluntad de contribuir a que España hable en Europa con «una voz plural, sólida y unida por el compromiso con los valores y el desarrollo comunes». Una serie de consideraciones y prioridades que quedó reflejado en la bautizada como 'Declaración de Galicia', aprobada durante el encuentro, y que recoge las líneas generales expresadas por el mandatario autonómico. En este sentido, Rueda se refirió al debate sobre el nuevo marco financiero plurianual 2028-2034, ante el que no ocultó su «preocupación» ante el riesgo de centralización que supondría la propuesta de la Comisión Europea de agrupar en un mismo marco 14 fondos actuales. Por ello, el presidente de la Xunta defendió que resulta «esencial» mantener la participación efectiva de los gobiernos regionales y locales -entidades más próximas al ciudadano- en el diseño y gestión de las políticas europeas, recordando que la cohesión territorial es «el corazón» de la UE y «no puede ser sustituida ni diluida». Para Rueda es clave mantener las políticas de cohesión «que tanto contribuyeron a mejorar los territorios». En la clausura, el conselleiro de Presidencia, Diego Calvo, incidió en la misma línea, al tiempo que puso el foco en el Gobierno central. Lo hace la propia declaración, que reitera el llamamiento hecho por el Comité de las Regiones para que la propuesta sobre el fondo de los planes de colaboración nacional y regional sea revisada y apela especialmente al Ejecutivo que dirige Pedro Sánchez a que defienda esta posición en el Consejo. Además de recoger con claridad el manifiesto «rechazo» a la propuesta, particularmente a la creación de los llamados planes de colaboración nacional y regional, la Declaración de Galicia incluye reivindicaciones y medidas que van desde el tamaño del presupuesto a su gestión e importancia de ámbitos como la agricultura y la pesca, castigados con recortes en la propuesta de Bruselas. Entre los argumentos se establece que la cantidad de fondos gestionados de forma compartida entre los distintos niveles administrativos se está reduciendo en aras de aquellos gestionados directamente gestionados por la Comisión Europea, que a su vez son insuficientes para asumir retos como las incertidumbres geopolíticas o la necesidad de garantizar el futuro de la agricultura y la pesca. Por otra parte, reclama «un presupuesto específico, diferenciado y suficiente» para la cohesión territorial, que atienda a las diferencias entre los niveles de desarrollo entre las regiones europeas, así como la inclusión de la competitividad y la innovación al ser conceptos «ajenos» a los planes de colaboración. El documento también hace referencia que la falta de participación regional pone en riesgo el «abandono de las necesidades de los territorios», por lo que se hace hincapié en que las autoridades locales participen y no se limiten a ser meramente consultadas. En materia de agricultura y pesca, se incide en la necesidad de «garantizar la viabilidad de estos dos sectores» y se manifiesta la inquietud ante la disminución, en términos reales, de la financiación destinada a la política agrícola común (PAC) como a la política pesquera común (PPC), así como la propuesta de «cofinanciar» medidas que antes financiaba Europa.