La conselleira de Política Social, Fabiola García , lleva tiempo siendo uno de los objetivos prioritarios del nacionalismo gallego. El pasado febrero, el sindicato CIG distribuyó una viñeta de corte sexista en la que se la podía ver con un bolso de marca, acomodada en un sillón mientras afirmaba: «Buff, me aburren. Dígales que se pongan a trabajar como yo. Las rebajas me matan» en alusión a las quejas por carencias de personal en las residencias privadas. En ese momento, García elevó la voz para señalar el sesgo machista y exigir una disculpa por parte del nacionalismo, que nunca llegó . Todo lo contrario. En unas jornadas celebradas este martes con empresarias gallegas, la titular de Política Social arrancó su intervención denunciando el «acoso y boicot» que padece en cada acto al que acude desde que pidió cuentas a la formación de Ana Pontón por la burla, con evidentes tintes machistas. «Hace unos meses denuncié una viñeta sexista de la CIG. Dije que era machismo, los llamé lo que son, y no me lo perdonan » expuso la política ante el auditorio. «Desde entonces —explicó— me acosan allá a donde voy. Con la excusa que sea. Incluso me boicotean en actos en los que reconocemos a gallegas referentes que nada tienen que ver con la política. Así es cómo respetan a las mujeres que pensamos diferente » espetó García refiriéndose a las mismas personas que en ese momento se encontraban en la puerta increpándola. El acto al que se refería la política fue la entrega de las medallas Pardo Bazán, que se celebró el pasado día 5 en La Coruña y donde la presión por parte de los protestantes de la CIG fue máxima, armados con megáfonos y sirenas que impidieron el desarrollo normal del evento . La misma escena se repite en la mayoría de las previsiones a las que la conselleira acude semanalmente, y que forman parte de su agenda institucional. «A veces son tres y a veces treinta, ni siquiera tienen una consigna, solo buscan el boicot» explican fuentes del entorno de García a ABC sobre una situación que se prolonga desde el pasado febrero y ante la que la conselleira elevó este martes la voz. Los ataques, denuncian, ni siquiera se detienen cuando las visitas son a centros de mayores , a los que el sindicato molesta golpeando quince bombos al unísono. «No me perdonan que no me quedase callada y desde entonces me acosan» verbalizó García, que suscribió que «no me van a intimidar y, por supuesto, no me van a silenciar. Por mi dignidad y por la de todas las mujeres, seguiré haciendo mi trabajo. Que griten lo que quieran y que el BNG siga mirando hacia otro lado, que yo seguiré hablando claro : seguiré llamando machismo a su machismo» ratificó ayer en sus redes sociales tras explicitar su situación en la inauguración del IX Congreso Empresarial Acción e Implicación organizado por la Asociación Empresarias de Galicia en Vigo.