El Gobierno ha dado marcha atrás en su plan inicial para subir las cuotas de los autónomos. Tras las críticas recibidas, el Ministerio de Seguridad Social ha presentado una nueva propuesta mucho más moderada: en lugar de los incrementos de hasta el 35% que se planteaban al principio, ahora las subidas oscilarán entre el 1% y el 2,5%, e incluso se baraja congelar las cuotas de los que menos ingresan. Según la ministra Elma Saiz , el objetivo es mantener sin cambios «los tres primeros tramos» de la tarifa reducida durante 2026. A partir de ahí, el aumento será progresivo: un 1% para los rendimientos medios y hasta un 2,5% para quienes declaren entre 4.000 y 6.000 euros netos al mes. De aprobarse el nuevo esquema, las cuotas mensuales quedarían entre los 200 euros para los autónomos de menor facturación y los 605 euros para los que más ganan. Este cambio de rumbo llega tras la fuerte contestación de buena parte del arco parlamentario y del propio colectivo de autónomos. El malestar ha sido tan evidente que el tema ha centrado buena parte del programa La Linterna de COPE, donde Ángel Expósito e Iván Alonso han analizado los detalles del nuevo planteamiento junto a varios representantes del sector. Lorenzo Amor , presidente de la Federación Nacional de Autónomos (ATA), ha asegurado en antena que, aunque «han parado el sablazo», el acuerdo con el Gobierno todavía no está cerrado. «De nada sirve tener estas cuotas cuando no mejoramos la protección de los autónomos», ha señalado Amor, que recuerda que el 60% de los trabajadores por cuenta propia sigue sin acceder a la prestación por desempleo y que, además, los mayores de 52 años no pueden solicitar el subsidio si antes no fueron asalariados. La sensación de abandono es compartida en todo el colectivo. «Hasta que no se carguen a los autónomos, no van a parar, porque esto cada día va a peor», ha lamentado en el informativo de COPE Inmaculada, dueña de una pequeña tienda de electricidad en Madrid. También ha intervenido David, un fontanero de 75 años con medio siglo cotizando por su cuenta: «Mi mujer tiene una pensión de unos 1.000 euros, yo unos 500; si no hubiéramos invertido, sería insuficiente».