Kirguistán es, seguramente, uno de los países menos conocidos de Asia Central . Con una naturaleza impresionante y una gran cultura nómada, el país ha experimentado en los últimos años un impulso de su desarrollo , especialmente por los negocios de ganadería y producción de frutas, así como el oro y el turismo, al alza. Con todo no hay grandes oportunidades de empleo ni salarios destacados por lo que no recibe a muchos emigrantes. Sin embargo, hay casos para todos. Marta Oliver, por ejemplo, es una joven española que seguro que nunca se había imaginado vivir allí pero una oferta de trabajo de su pareja, como futbolista profesional, la llevó a ella y a su familia, con una recién nacida, a dejarlo todo e instalarse allí durante un tiempo. Desde su perfil de TikTok (@martaoliverribas) ha aprovechado para dar a conocer más el país. Entre sus vídeos, sin embargo, han destacado los que ha hecho con choques culturales. Su experiencia en el pediatra o en un gimnasio de allí o simplemente cómo es un piso allí o vivir un terremoto han interesado mucho a sus seguidores y ahora ha contado una cosa que ocurre en los supermercados de allí y que « en España no pasaría nunca en la vida » que ha interesado mucho, hasta el punto de haber superado las 70.000 visualizaciones en solo tres días. Ella pone en situación y se refiere al momento en que uno está en la cola del supermercado o de cualquier tienda para pagar o en una ventanilla esperando a ser atendido. «Y se te acerca una persona, mayor la mayoría de veces, y se te pone con la cara aquí», remarca ella, dejando claro que se acerca demasiado. «Y si puede rozarte con el brazo y ponerse aquí, mejor », añade. «Que alguien me lo explique», remarca la joven madre, que recuerda que como ya lleva diez meses viviendo allí «ya lo llevo un poco mejor porque sé que aquí es normal ». Eso no quita, recuerda, que al principio se acababa girando «poniendo malas caras porque invadían mi espacio personal y eso me agobiaba muchísimo». Además, Marta recuerda que le choca especialmente y más viniendo de estar «acostumbrados de que en España de cada vez más el tema de la protección de datos o la intimidad de las personas se lleva a rajatabla ». También porque «desde el Covid nadie se te acerca» porque se ha interiorizado mucho el respeto al espacio personal. «Pues yo llegué aquí y la gente, aquí pegada y como empujando y haciendo presión para pasar antes que tú y no les da vergüenza alguna», destaca ella, que incide en que lo único «que quieren es pasar antes que tú y que les atiendan antes que a ti». «Y ya puedes ir con un bebé que les da completamente igual», sentencia ella, que añade que «si es una persona mayor, quiere pasar primero». La española ha recibido algunos comentarios, como el de una compatriota que vive en Rumanía y que también se ha acostumbrado a que allí van «todos amontonados en una cola». Además, le han comentado que el hecho de que los abuelos pasen primero ha ocurrido siempre en España, a lo que ella puntualiza que su queja va por que allí hay gente que lo hace « de manera fea y descarada ».