Superado el verano de 2023, Martha y Juan José oficializaron su relación, un vínculo aparentemente sano del que no tardaría en aflorar una negra realidad . Él, estudiante en su adolescencia en dos institutos de Móstoles, saltaría al mercado laboral para moverse en empleos de poca cualificación; mientras ella, nueve años más joven, apenas había tenido tiempo de superar la mayoría de edad cuando sus caminos se cruzaron por la zona del Corredor del Henares. Hasta ahí, una historia de amor como otra cualquiera, marcada por el pronto embarazo de Martha, solo un mes antes de pregonar en público el inicio de su idilio. Fue durante el periodo de gestación, cuando ambos se marcharon a vivir a Horche, un pequeño municipio de Guadalajara donde pronto comenzaron los problemas. En marzo de 2025, la joven se atrevió por fin a marcar el teléfono 016 de atención a víctimas de violencia de género, una alerta que la llevó a ingresar en el sistema VioGén, y que acabó con su traslado a un centro de emergencia de Azuqueca de Henares. Tras la celebración del juicio, a Juanjo le impusieron una serie de medidas restrictivas, entre ellas la de no acercarse a Martha ni a la bebé, circunstancia que llegó a quebrantar en reiteradas ocasiones. Tanto fue así, que tras la salida voluntaria de la joven de un segundo centro de acogida de Ciudad Real (a donde fue conducida superado el periodo de urgencia), los vecinos del piso de Torrejón de Ardoz donde él vivía observaron a la pareja con relativa frecuencia. Una situación que también se repitió en la casa de Villaverde, primero el día de la mudanza de Martha, como recordaba esta semana la propietaria del piso; y después, la triste jornada de su asesinato. Un crimen atroz cometido en presencia de una niña de solo 16 meses, cuya tutela ha asumido de urgencia por la Comunidad de Madrid. Como es habitual en este tipo de casos, el Grupo de Menores de la Brigada Provincial de Policía Judicial (GRUME) ha sido el encargado de llevarla a un centro de primera acogida, especializado en la atención de niños más pequeños, mientras se busca un acogimiento familiar también de urgencia para que permanezca en el centro el menor tiempo posible. Fuentes de la Consejería de Familia, Juventud y Asuntos Sociales explicaban ayer a ABC que una vez atendida, «lo que se hace es buscar a la familia extensa, si la tiene y si es capaz de hacerse cargo». De no ser así, valorarán la posibilidad de aplicar la medida más adecuada, «que puede ser un acogimiento permanente o una adopción abierta, es decir, con contacto con los familiares». Y en último caso, «se puede contemplar una adopción si no hay un referente familiar».