El café forma parte indiscutible de la cultura española. Presente en la vida cotidiana de muchas personas, especialmente en el desayuno, se puede consumir también en cualquier otro momento del día . Y es que no se trata solo de una bebida , sino también de un componente social que acompaña reuniones, sobremesas y momentos de descanso. Tomar café es un acto muy universal. Sin embargo, hay un detalle curioso que la mayoría de personas repiten una y otra vez, independientemente del país en el que se encuentren: dejar un pequeño resto en el fondo de la taza o del vaso. A lo largo del tiempo, este simple gesto se ha convertido en un fenómeno que pasa inadvertido entre la gente. En oficinas, cafeterías o casas, la escena se repite igual: una taza vacía , salvo por ese pequeño resto oscuro que se resiste a ser bebido. Muchas personas consideran que no terminar el café y dejar siempre un pequeño rastro en la taza es un simple descuido o una especie de manía o costumbre. Sin embargo, pocos conocen que este hábito tan común esconde una explicación psicológica detrás. Una farmacéutica ha analizado este gesto tan habitual en muchas personas para tratar de descubrir por qué lo realizamos. En un vídeo publicado en su cuenta de TikTok (@infarmarte), Elena comparte con sus seguidores sus hallazgos. « No soy capaz de acabarme el café , siempre dejo un pequeño rastro en el fondo de la taza», cuenta Elena al inicio del vídeo. Tal y como señala la farmacéutica, el hecho de no acabarse por completo la bebida no es porque «no tenga más sed o que no me guste», sino porque «no puedo tragarme lo último» . La especialista confiesa que ella también es incapaz de beberse todo el café de la taza. «Al principio pensé que era una manía mía», señala, aunque «después de buscar mucha información» llegó a la conclusión de que este gesto «tiene base psicológica ». Elena comparte las sensaciones que experimentan muchas personas cuando dejan los restos del café sin beber. «Hay algo en el fondo de la taza que me incomoda », asegura la farmacéutica, que desconocía si se trataba del «cambio de textura, de temperatura, de color» o incluso de «los sedimentos ». La especialista da la explicación detrás de este gesto tan común: «Estos residuos activan circuitos cerebrales que están relacionados con la aversión al asco , que es una emoción fundamental en la evolución humana para evitar enfermedades». La aversión al asco es esencial en la supervivencia humana. Y es que, tal y como explica Elena, se trata de una emoción «muy relacionada con el instinto de evitar contaminación, aunque no haya una amenaza real», como es el caso del café. Sin embargo, a la hora de terminar de tomar esta bebida, el celebro «relaciona ese último sorbo con algo indeseable o contaminado» , explica la farmacéutica. Por este motivo, el instinto de las personas invita a dejar los últimos restos y no bebérselos.