La ciudad de Portugal con un colorido casco antiguo eclipsada por sus acantilados salvajes y playas
El Algarve no es solo para el verano. Su clima templado, su cercanía con España, su deliciosa gastronomía y la amabilidad de sus gentes (que siempre consiguen que nos sintamos como en casa) convierten a esta región en una de las principales bazas para una escapada en cualquier momento del año. Sin embargo, a menudo nos centramos en sus playas y preciosos pueblos dejando de lado alguno de los destinos principales de la zona. Es el caso de Lagos, una histórica ciudad protegida por murallas del siglo XIV con el Océano Atlántico diseñando sus paisajes y que te animamos a descubrir desde todos los ángulos.
El centro histórico de Lagos
Hay muchas maneras de descubrir la belleza de Lagos, pero la mejor es empezando por la parte antigua de esta villa, una laberíntica zona que destaca por sus estrechas calles empedradas con sorprendentes edificios históricos y bonitas casas tradicionales pintadas de blanco, en las que no faltan bordes de colores alrededor de las ventanas y puertas.
Entre las maravillas que esconde el corazón de la ciudad está la Iglesia de Santo António. Un edificio del siglo XVIII, de estilo barroco portugués, que destaca en el paisaje con su ornamentación dorada y sus famosos azulejos de barro.
Un museo para el recuerdo
La siguiente parada será en la Plaza del Infante Dom Henrique, donde se encuentra la Iglesia de Santa María de Lagos, que conserva su entrada del siglo XVI (el resto es del siglo XIX, cuando se restauró después de un devastador incendio). El otro edificio que hay que destacar es el antiguo mercado de esclavos, que hoy alberga un pequeño y fascinante museo que arroja luz sobre el papel que tuvo Lagos en la trata de esclavos, ya que fue aquí donde se celebró el primer mercado de estas características de Europa en 1444.
Un recorrido por sus murallas y fortalezas
El paseo nos conduce hasta las murallas medievales, una joya histórica de origen romano que fue ampliada durante la ocupación árabe. En sus seis kilómetros de largo cuenta con nueve torres unidas y tres puertas principales: Porta dos Quartos de Ronda, Porta da Vila y Postigo do Pau da Bandeira. Otros de los lugares de interés son el Castillo de los Gobernadores (una fortificación de origen árabe) y el Forte da Ponta da Bandeira, que se encuentra fuera de la vieja ciudad amurallada.
Un animado mercado y una gastronomía de mar
Uno de los lugares con más ambiente es el Mercado, un edificio que reconocerás fácilmente por su fachada blanca y gris y que fue construido en 1924. Además de pasar un rato entretenido entre puestos de frutas, verduras, pescados o vinos de la tierra, te aconsejamos que subas a la azotea donde se encuentra un restaurante en el que podrás probar algunos platos de la gastronomía portuguesas con la mejor vista del puerto. Entre las especialidades de este destino están las sardinas a la parrilla, las pataniscas de bacalhau o los arroces con pescado que podrás encontrar también en alguna de las numerosas tabernas y restaurantes de la ciudad. Y si eres de dulce, te encantará el Dom Rodrigo, un pequeño pastel de almendras típico de Lagos.
Ponta da Piedade
Y a solo tres kilómetros de Lagos te espera uno de los lugares más espectaculares, no solo del Algarve, sino de todo Portugal. Esta zona de acantilados dorados, cuevas y playas de aguas turquesas se puede disfrutar tanto por mar, contratando un paseo en barco, como por tierra, desde alguno de los miradores cercanos. No pierdas la ocasión de bajar los 180 escalones que conducen hasta la base de Ponta da Piedade donde se encuentra una preciosa cueva.
