Un Real Madrid concentrado y serio resolvió el partido, y ciertos complejos recientes, con una primera parte más contundente en el juego que en el resultado. Los de Xabi Alonso ganaron, más allá de los tres puntos, crédito, tiempo y seguridad. Cimientos para empezar a construir. El encuentro tuvo de todo: penaltis fantasmas, goles anulados por el espíritu de la golosina, revisiones dramáticas del VAR, penaltis fallados y tanganas (Rüdiger incluido, que no se pierde una). El Madrid fue superior, sí, aunque sigue sin terminar de soltarse el pelo. Continúa algo rígido en ciertos tramos del partido. Cuestión de ir afinando el juego. El Barça, diezmado por las bajas, parecía un cocodrilo anestesiado. Aletargado, pesado, lentorro. No tiene, desde luego,...
Ver Más