Ni el colesterol ni el tabaco: la Asociación Americana del Corazón avisa sobre el factor que reduce un 80% el riesgo de muerte
<p>Imaginar un factor de riesgo cardiovascular más determinante que el tabaquismo o el colesterol elevado puede parecer complicado, pero existe. Las cifras son demoledoras: las personas con un nivel óptimo de este indicador presentan <strong>un riesgo de fallecimiento un 80% inferior</strong> en comparación con quienes registran los valores más bajos. El simple hecho de mejorar lo suficiente para salir de esa categoría de riesgo ya supone una reducción de la mortalidad de casi el 50%.</p>
<p>Pues bien, este indicador existe y tiene un nombre técnico: VO2 máximo. Se trata, en esencia, del volumen máximo de oxígeno que nuestro cuerpo es capaz de procesar durante un esfuerzo físico intenso, una especie de radiografía de nuestra "edad cardíaca" real. Su relevancia es tal que la Asociación Americana del Corazón, en Estados Unidos, ha llegado a proponerlo como <strong>un auténtico signo vital</strong>, al mismo nivel que la tensión arterial o el pulso en reposo.</p>
<p>De hecho, la gran ventaja es que, a diferencia de otros condicionantes genéticos, el VO2 máximo es <strong>un valor extraordinariamente moldeable</strong>. No se trata de una condena inamovible, sino de un punto de partida que puede mejorar de forma notable con el entrenamiento adecuado, una idea que, tal y como informa la revista <em>Men's Health</em>, abre una vía de esperanza para mejorar la salud cardiovascular de la población.</p>
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El método para conocer y potenciar la edad real del corazón
</p><p>En este sentido, la estrategia más eficaz para estimular este marcador se basa en los entrenamientos por intervalos. Los expertos aconsejan <strong>alternar picos de alta intensidad</strong> con periodos de recuperación. Concretamente, se recomienda realizar series de entre dos y cinco minutos a un 90% de la frecuencia cardíaca máxima, repetidas tres o cuatro veces en una misma sesión de ejercicio.</p>
<p>Ahora bien, para conocer este dato existen diferentes caminos. La medición más precisa se realiza en un laboratorio mediante <strong>una prueba de esfuerzo especializada</strong>, un procedimiento que en países como Estados Unidos tiene un coste que puede oscilar entre los 100 y los 300 dólares. Este método ofrece una cifra exacta y fiable del consumo de oxígeno del organismo.</p>
<p>No obstante, existen alternativas más asequibles para obtener una estimación. Una de las más conocidas es el test de Cooper, que consiste en correr la mayor distancia posible en doce minutos y aplicar el resultado a una fórmula matemática. Asimismo, los relojes inteligentes, aunque no ofrecen una cifra exacta, son una herramienta útil para <strong>observar la evolución a lo largo del tiempo</strong>, permitiendo comprobar si nuestra condición física mejora o empeora.</p>
