Rosalía desató algo único en este monasterio de Aragón: ocurrió antes de hacerse famosa
Un debut íntimo en tierras aragonesas
En 2017, Rosalía tenía solo 24 años y comenzaba a despuntar con su primer álbum, Los ángeles, en colaboración con el productor Raül Refree. Aquel año marcó un punto de inflexión en su carrera, con actuaciones en lugares como la Diputación Provincial de Zaragoza y salas de pequeño aforo que hoy adquieren un valor simbólico inmenso.
Una de las paradas más especiales fue el Monasterio de Veruela, dentro del ciclo Veruela Verano. Allí, en un ambiente casi litúrgico, Rosalía deslumbró a los asistentes con una actuación que fusionó tradición flamenca con experimentación sonora, iluminada apenas por luces tenues que creaban un aura íntima y poderosa.
El embrujo de una noche mágica
El concierto se celebró en la iglesia del monasterio, un escenario cargado de historia y simbolismo, donde la voz y el taconeo de Rosalía se elevaron hasta lo espiritual. La interpretación de Aunque es de noche fue uno de los momentos cumbre, según recordaba el periodista Miguel Mena, quien compartió recientemente un vídeo de aquel instante en sus redes sociales.
La artista se acompañó del toque y arreglos de Raül Refree, entonces ya consolidado como productor de figuras del flamenco y el pop alternativo. Juntos lograron una actuación que hoy se recuerda como una revelación, una muestra precoz del talento que pocos años después conquistaría el mundo.
Rosalía y sus raíces escénicas
Antes de convertirse en icono global, Rosalía ya acumulaba experiencia sobre las tablas. Había colaborado con compañías como La Fura dels Baus y artistas como C. Tangana, Chicuelo o Rocío Márquez. Sin embargo, Los ángeles fue el disco que la puso en el radar de los grandes escenarios.
El ciclo De la Raíz también fue clave en su difusión. Allí, en febrero de 2017, presentó el álbum en Zaragoza ante solo 90 personas. Meses después, el concierto en Huesca y el de Veruela consolidaron su paso por Aragón como uno de los capítulos más especiales de su carrera inicial.
Un recuerdo que sigue creciendo
El Monasterio de Veruela, con su aura romántica y su vinculación al poeta Gustavo Adolfo Bécquer, ofreció un marco insólito para un talento en gestación. A día de hoy, esa noche es vista como un momento de transición, de promesa cumplida, como si el lugar hubiese contenido y amplificado la energía de una artista en plena eclosión.
Rosalía no ha vuelto a actuar allí desde entonces. Pero el recuerdo de aquel concierto mágico en Veruela sigue vivo en quienes lo presenciaron, como un secreto compartido entre piedra, duende y voz.
