Enfrentar la concentración económica
Señor director:
El reciente estudio elaborado por McKinsey & Company y Grande Pyme plantea que si las PYMES chilenas dan un salto en productividad alcanzando el nivel de las PYMES de las economías “avanzadas”, el PIB podría crecer hasta 6%. Más que hacer simulaciones irreales para generar titulares, puede ser relevante discutir que esta meta no se logrará mientras persista la alta concentración económica que caracteriza a nuestro país. Según la Fiscalía Nacional Económica, apenas el 3% de las empresas —las grandes corporaciones— concentran más del 80% de las ventas, mientras cientos de miles de pequeñas y medianas empresas enfrentan barreras estructurales para acceder al financiamiento, competir en igualdad de condiciones o incorporarse a cadenas de valor.
La productividad no se eleva sólo con tecnología o capacitación, sino también con un entorno justo. Cuando los mercados están dominados por conglomerados con poder financiero y político, la innovación se estanca y las PYMES quedan relegadas a ser proveedoras subordinadas. Si Chile quiere crecer de forma sostenible, debe promover una verdadera desconcentración económica: separar la banca del control industrial, limitar estructuras piramidales y fomentar una banca de desarrollo que priorice sectores productivos. Apostar por las PYMES exige también desmontar los privilegios que perpetúan el poder de unos pocos.
Bárbara Navarrete Antinao
Investigadora del Observatorio de Políticas Económicas
