Científicos de China perfeccionan un metal clave para su “sol artificial” y dan un paso decisivo hacia la energía del futuro
Investigadores del Instituto de Investigación de Metales de la Academia China de Ciencias han perfeccionado un material estratégico para el desarrollo de la fusión nuclear controlada. Se trata de un sustrato metálico de alta pureza fabricado a partir de la aleación Hastelloy C276, fundamental para las cintas superconductoras utilizadas en los reactores tipo Tokamak.
Este avance, liderado por el profesor Rong Lijian, permite a China producir localmente un componente clave que antes dependía de importaciones. La innovación no solo reduce costos y riesgos de suministro, sino que también fortalece su autonomía tecnológica en uno de los campos más prometedores para la transición energética global.
Un material diseñado para resistir condiciones extremas
La cinta metálica desarrollada por el equipo chino destaca por su nivel de pureza y rendimiento mecánico. Posee un espesor ultrafino de apenas 0,046 milímetros, una anchura de 12 milímetros y una longitud superior a los 2.000 metros. Su superficie tiene una rugosidad inferior a los 20 nanómetros, lo que facilita la adhesión precisa de las capas superconductoras.
En pruebas realizadas a temperaturas de nitrógeno líquido, la aleación mostró una resistencia a la tracción superior a los 1.900 MPa. Incluso tras ser expuesta a 900 °C durante cinco minutos y enfriada nuevamente a temperatura ambiente, conservó una resistencia mayor a 1.200 MPa, lo que evidencia su estabilidad térmica y robustez estructural.
El "sol artificial" y la promesa de energía limpia ilimitada
El material será utilizado en el Tokamak EAST, el reactor de fusión experimental que China construye en la ciudad de Hefei. Este dispositivo busca recrear las condiciones del núcleo solar para generar energía a través de la fusión de átomos, un proceso que podría ofrecer electricidad limpia, segura y prácticamente inagotable.
Para lograrlo, se requieren campos magnéticos extremadamente potentes que contengan el plasma a temperaturas de más de 100 millones de grados Celsius. Las cintas superconductoras fabricadas con este sustrato metálico son esenciales para crear esos campos, y su calidad incide directamente en la viabilidad del reactor.
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Un paso estratégico hacia la independencia energética
Este logro representa más que un avance científico: es una jugada estratégica para asegurar la soberanía tecnológica de China en un sector altamente competitivo. La dependencia de materiales importados limitaba el desarrollo de dispositivos de fusión y elevaba los costos. Ahora, con esta producción nacional, el país no solo reduce esa vulnerabilidad, sino que también se posiciona como proveedor potencial de tecnología avanzada.
El Instituto de Investigación ha firmado un acuerdo con East Super Superconducting Technology Co. para el suministro de 20 toneladas del nuevo sustrato metálico. Esto permitirá avanzar en la fabricación de componentes clave del reactor, cuya finalización está prevista para 2027. Si tiene éxito, el EAST podría convertirse en el primer dispositivo del mundo capaz de generar electricidad mediante fusión nuclear, marcando un punto de inflexión en la historia energética de la humanidad.
