De forma coloquial ha dicho Patricia del Pozo , consejera de Cultura y Deporte, que Cachito Vallés (Sevilla, 1986) «echó los dientes» en el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo (CAAC) . Por eso no es de extrañar que el artista se haya emocionado en la presentación ante los medios de comunicación de la exposición que está llamada a «marcar un antes y un después» en su aún corta pero fértil trayectoria. Le ha embargado el sentimiento de orgullo porque ya puede disfrutarse en el museo del antiguo Monasterio de Santa María de las Cuevas su primera gran exposición en solitario, 'El eterno presente' . Un título con el que el artista invita a la reflexión, a la pausa, a la admiración de la belleza a través de 32 obras y una selección de dibujos preparatorios. 11 de estas piezas han sido creadas para la ocasión y la más antigua data de 2019. De esta forma, la muestra, comisariada por Yolanda Torrubia , jefa del servicio de actividades y difusión del CAAC, viene a recoger el corpus de temas que viene explorando el sevillano en los últimos años. El proyecto está concebido como un diálogo directo con la arquitectura del CACC, especialmente con el pasado fabril del enclave en los hornos del Claustrón Sur -donde están la mayoría de las obras- y de forma simbólica en el Arco de San Miguel, en la zona monumental. Aquí se ha instalado 'Sun Twist' (2025), una obra de gran formato que actúa como portal hacía lo místico y trascendente, con un claro guiño a esa vida contemplativa de los monjes. De echo, su forma geométrica de luz y la superficie reflectante refuerzan ahondan en su condición de umbral entre lo físico y los espiritual, en alusión al sol. En su presentación, la comisaria ha explicado que el título de la exposición viene del ensayo 'La salvación de los bello' de Byung-Chul Han , como sugerencia a acercarse a la belleza como noción vinculadao al tiempo, «lo bello invita a demorarse». A pararse por cada una del resto de instalaciones que ocupan el Claustrón Sur. Un espacio que, paradójicamente, está lleno de luz, ruido y humo. Cachito Vallés aborda en sus obras cuestiones fundamentales para el hombre como la noción temporal, la posición del individuo, su relación con el espacio o los valores de la luz. «Sus piezas, de apariencia industrial pero de manufactura tradicional -ha comentado Torrubia- conecta con su interés s por el movimiento, la geometría, la abstracción, la dualidad o la repetición». La exposición comienza en la obra 'Vector Rays' (2019), una de sus primeras experiencias con la luz, que funciona en un bucle continuo interconectado, y le sigue la pieza más reciente de la muestra 'Rayleigh' (2025). En la primera gran sala se reúnen pinturas realizadas en distintos soportes y a través de diferentes técnicas, con el denominador común de haber sido ejecutadas con programación informática a través de máquinas diseñadas y construidas por el artista. Se trata de las series 'System' (2019), producida con impresora 3D, 'Noise I' (2023), generada mediante grabado láser sobre madera, o 'Trace' (2024-2025), una serie donde en una búsqueda de lo pictórico sobre la tela, las formas evolucionan más libremente, generando un trabajo más orgánico con rotuladores. En el pasillo, 'Continue Forever I y III' (2021) pertenecen a un estado intermedio entre las piezas centradas en la luz y las pinturas y repiten en el espacio expositivo una acción que genera una obra geométrica lumínica, que aparece y desaparece de manera continua. 'Red Shift' (2025) es una gran instalación de metacrilato rojo y aros de acero que se activa con la presencia de los visitantes. 'La obra explora el uso de la luz vinculándola a los fenómenos astronómicos, como la magnitud de onda. Esta pieza envolvente busca evocar la pequeñez del ser humano ante la magnitud del universo y la profundidad de su propia conciencia', señala Vallés. En el centro del Claustrón Sur, dos piezas dialogan con los hornos. 'Helix' (2024) reproduce a través de la luz el patrón estándar de la respiración humana y 'Sideral' (2025), concebida específicamente para este lugar, se presenta como un gran volumen triangular o un artefacto técnico ancestral, en cuyo interior gira un cilindro metálico con lamas de metacrilato amarillo, como referencia a las ráfagas del Sol. Las obras 'Zephyr B' (2024), donde el artista aborda el concepto de entropía a través de tela en movimiento, 'Granular' (2025), que descompone la noción de segundo en secuencias temporales desiguales, o 'Continuum' (2025), donde tubos LED se activan con la presencia del espectador, ocupan el pasillo, dando paso a las tres salas finales. 'Takaluna' (2025) está concebida como un tótem lumínico y sonoro, que invita a una experiencia introspectiva y trascendente mediante una pantalla LED de gran formato. A través de un software generativo, se despliegan formas, luces y colores en constante transformación. Por su parte, la serie 'Retícula' (2024), cierra el círculo abierto en la primera sala dedicada a la pintura, añadiendo al carácter pictórico una dimensión lumínica y abriendo un camino hacia la luz, en unas piezas situadas entre lo pictórico y lo instalativo. 'Solitude' (2025) es la instalación de mayor escala hecha por el artista hasta la fecha. En ella, se invita al espectador a adentrarse en un espacio lumínico e intangible. La obra está compuesta por tres muros curvos, delimitando un interior simbólico que remite a arquitecturas arcaicas como Stonehenge. En su interior, un líquido negro vibra con frecuencias sonoras, generando patrones de movimiento en su superficie, añadiendo una dimensión hipnótica y sensorial a la experiencia.