Los ciclos combinados de gas: los guardianes de la luz en invierno
En plena descarbonización, con las renovables produciendo cada día más energía, el gas se ha convertido en un factor crucial para controlar la intermitencia del viento y el sol. El apagón del pasado 28 de abril destapó la realidad: sin el respaldo de los ciclos combinados, hoy el sistema eléctrico es inestable y vulnerable. Y también disipó las dudas sobre su continuidad, que llevaron a plantear -con la aprobación del Supremo- el parón temporal de algunas turbinas que hoy están a pleno rendimiento, como los ciclos de Palos de la Frontera 1 y 3, en Huelva; los grupos 2 y 3 en Cartagena y un grupo en Sagunto (Valencia).
Hoy, esa perspectiva se ha volteado y precisamente en Sagunto Naturgy acaba de estrenar el "iPhone" de esta tecnología: su centro de control remoto (CCR) desde el que controla de forma centralizada sus 17 plantas operativas (hay una más, la de La Plana del Vent en Tarragona, que necesita inversiones para reactivarse).
Con el debate sobre la retribución de las redes reguladas de transporte y distribución de electricidad y gas en España echando chispas y el gas convertido en el guardián del sistema desde el fatídico 28-A, la realidad es que las centrales de ciclos combinados funcionan a pleno rendimiento cumpliendo con la operación reforzada decretada por el operador Red Eléctrica.
Su flexibilidad las hace vitales: son como un aparato de "electro-shock" junto a la hidráulica para hacer revivir el corazón del sistema en caso de eventos graves, como el apagón, pero también para regular la tensión. A diferencia del agua, también intermitente, el gas no deja de fluir y es capaz de reiniciar una planta como la de Sagunto en minutos y estar a pleno rendimiento en poco más de un cuarto de hora.
Esta "flexibilidad" ha hecho que los ciclos combinados "estén de moda en el mundo", asegura Pedro Larrea, director general de Redes de Naturgy, durante una visita a la planta de Sagunto para presentar el CCR. "Se trata de una tecnología, además, muy eficiente ya que por dos unidades de gas produce una unidad de electricidad", simplifica Larrea.
Los satos así lo demuestran. La producción con gas -que fija el precio de la electricidad al ser el "comodín" del sistema- se incrementó hasta noviembre un 33,4% en comparación con el año anterior, un alza que le lleva a representar el 16,4% de la generación, 3,7 puntos más que el 12,7% registrado en 2024. Hasta el apagón, había ganado solo 1,2 puntos de cuota.
Así, hasta noviembre los ciclos produjeron 40.772 gigavatios hora, batiendo con creces los apenas 35.700 GWh del conjunto de 2024. El gas se sitúa hasta noviembre como la cuarta fuente con una mayor aportación por detrás de la eólica, la fotovoltaica y la nuclear, tras haber llegado a liderar el "mix energético" en 2022, con algo más de 60.000 GWh, superando por poco a la eólica.
4.000 arranques al año para cubrir a las renovables
El problema es que la gran penetración fotovoltaica y la menor demanda sobre las previsiones ha hecho que los ciclos combinados hayan pasado de trabajar con cargas altas y pocos arranques al año a cargas bajas y muchos arranques para cubrir esa "intermitencia" renovable.
El pasado año, los ciclos realizaron más de 8.000 arranques. Solo las centrales de Naturgy superaron los 3.400 arranques, casi cinco veces más que en 2019, y las previsiones de la energética apuntan a 4.000 arranques para este año en sus plantas. "Una cifra que el año que viene será similar", añade Larrea.
En este contexto, la seguridad de estas centrales guardianas del sistema es vital y por eso Naturgy ha invertido 8 millones de euros en blindarlas con una instalación pionera a nivel mundial.
El "cerebro operativo" del parque térmico de gas de Naturgy es una infraestructura estratégica que garantiza la seguridad de suministro. Su función resulta hoy imprescindible para asegurar que la red responde a los picos de demanda, a la desaparición diaria de la producción fotovoltaica al anochecer y a las contingencias que pueden comprometer la estabilidad del sistema.
Desde Sagunto se controla y supervisa en tiempo real la operación de esas 17 centrales, que suman una potencia conjunta de 7,4 gigavatios. Se trata del mayor parque de ciclos combinados de España y uno de los más relevantes de Europa, capaz de aportar aproximadamente 15 teravatios hora de producción eléctrica en 2025, equivalente al consumo de 4,5 millones de hogares.
Digitalización más IA para ganar seguridad
El salto tecnológico que supone el CCR permitirá mejorar tanto la eficiencia operativa como la capacidad de respuesta ante los requerimientos del operador al integrar sistemas de supervisión avanzados, herramientas digitales específicas y algoritmos de inteligencia artificial capaces de anticipar patrones, optimizar procesos y gestionar simultáneamente operaciones complejas, como los arranques y paradas coordinados de las 17 centrales, explica la compañía.
La digitalización profunda de estos procesos representa un avance significativo para unas instalaciones que hasta ahora habían requerido una gestión individualizada y presencial. Ahora, el CCR permite una visión global, integrada y simultánea de toda la flota, lo que ofrece a Naturgy una capacidad inédita para ajustar la producción eléctrica con rapidez y precisión, adaptándola a un sistema cada vez más volátil.
Este centro complementa la estructura de control digital del resto de las tecnologías de la compañía. Naturgy ya operaba desde La Coruña la supervisión de sus parques eólicos y fotovoltaicos en España y México, y desde Orense el conjunto de sus instalaciones hidráulicas. Sin embargo, la concentración del parque de ciclos combinados en un único centro supone un salto cualitativo, tanto por el volumen de potencia gestionada como por el papel determinante que estas centrales desempeñanl.
"Hemos sido pioneros en la implementación de un único centro capaz de controlar toda la flota de ciclos combinados, lo que permite alcanzar niveles de eficiencia y flexibilidad inéditos en el sector. En los últimos meses se ha puesto de manifiesto el papel crucial de estos activos flexibles, que respaldan el control de tensión, la respuesta a contingencias y compensan la caída de la energía solar durante la noche y los picos de demanda", explica Larrea. Naturgy ya estudia de hecho un CCR gemelo digital.
Los ciclos combinados han sido fundamentales en episodios críticos, como la reposición del servicio tras el "cero eléctrico" del 28-A. Además, en octubre se situaron como primera tecnología del sistema por aportación al mix eléctrico, con un 23,6% de la generación. Hasta noviembre, el conjunto del parque español de ciclos combinados ha producido más de 40 TWh, un 33% más que el año anterior.
Estos datos certifican que los ciclos combinados ya no son plantas destinadas solo a cubrir picos estacionales, sino activos que deben incorporarse rápidamente, en plazos que oscilan entre una y dos horas, para dar respaldo ante variaciones bruscas de la demanda o reducciones súbitas de la generación renovable. Un servicio de regulación que exige inversiones elevadas y constantes para mantener su fiabilidad, que en el caso de Naturgy se sitúa en un 98%.
Para afrontar este desafío, la compañía que dirige Francisco Reynés destinará 120 millones de euros al mantenimiento y actualización tecnológica de su flota de ciclos combinados en 2025 debido al mayor nivel de funcionamiento. En el plan estratégico 2025-2027, Naturgy prevé invertir cerca de 300 millones de euros en estas instalaciones, con el objetivo de mantener su disponibilidad, reforzar su seguridad y preparar su adaptación futura a gases renovables.
Con una vida útil de entre 35 y 37 años, los ciclos combinados están diseñados para operar con gases renovables, con biometano, lo que permitirá descarbonizar su funcionamiento a medio y largo plazo. Su elevado rendimiento y sus menores emisiones respecto a otras tecnologías convencionales hacen que estas plantas se perfilen como una herramienta viable y eficiente en el proceso de transición hacia un modelo energético con bajas emisiones.
Retribuir un servicio crítico
Es sector pide ahora que se reconozca la importancia estratégica de los ciclos con una retribución que valore su capacidad de respuesta y disponibilidad permanente mediante un mecanismo de capacidad que garantice su sostenibilidad económica.
Sin los 25.000 MW de potencia flexible que aportan los ciclos combinados al sistema español no habría sido posible alcanzar los actuales niveles de penetración de renovables ni avanzar hacia los objetivos fijados por el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC). Estos activos no solo permiten integrar más energía renovable, sino que han desplazado progresivamente a las centrales de carbón y han reducido las emisiones del sistema eléctrico.
