¿Qué familia come una semana con 38 euros? Esto decía en 2024 el informe del Consumo Alimentario en España, pero mi experiencia comprando en el súper dice que gastamos un poco más, sobre todo teniendo en cuenta el encarecimiento de los productos básicos, como la leche, los huevos, la carne, el pescado y el pan. Este año, aunque se dedique más dinero, tendremos menos productos, y por eso Gabriel Rufián le decía al presidente del Gobierno que «en lo macro vamos genial, pero las familias no llegan». Y esa es la realidad. Seguimos teniendo la mayor tasa de pobreza infantil de la UE, y por lo tanto somos un país pobre que quiere aparentar ser rico. ¿Qué sentido tiene tener grandes datos de crecimiento si la realidad es la tener 38 euros para comida a la semana y ser primeros en pobreza infantil? Miguel Ángel Escobar. Fuenlabrada (Madrid) He sido socio del Real Madrid durante 25 años. Me di de baja hace mucho tiempo, por la maldita política de 'los galácticos' de la que hace gala Florentino Pérez. El Real Madrid no necesita galácticos: el Real Madrid hace galáctico al que juega en su equipo, se llame como se llame. Lo que necesitamos los madridistas es un equipo que juegue en vertical, que meta goles y, en definitiva, que juegue al fútbol; una plantilla que respete a su entrenador y se someta a sus decisiones sin rechistar. Vendemos muchas camisetas, tenemos el mejor estadio del mundo, pero, en lo deportivo, un desastre. Y no me vengan con las quince copas... ¿Cuántas tendríamos si el formato fuera el que fue, y el que debería ser, Copa de Campeones de Liga? Pero este es otro tema. En fin, recapacitemos los madridistas sobre este Real Madrid galáctico. Javier de Travesedo Espinosa. Madrid En apenas unas semanas hemos asistido a una cascada de escándalos que salpican directamente al corazón del PSOE y del Gobierno. Ante esto, el votante o simpatizante socialista medio –y no digamos los aparatos del partido y sus altavoces mediáticos– responde invariablemente con la misma letanía: «Todos los partidos son iguales», «Todos roban lo mismo», «El PP también tuvo Gürtel». Permítanme decirlo sin ambages: quien recurre a esa frase no está haciendo un análisis político. Está cometiendo una inmoralidad. Y no, no todos son iguales. Decir «todos son iguales» no es equidistancia. Es complicidad. Es blanquear a los ladrones propios ensuciando a los demás. Es la táctica más vieja y más rastrera del mundo. La verdadera posición moral no consiste en repetir como un papagayo que «todos roban». Consiste en tener la decencia de señalar a los ladrones, sean del color que sean, y exigir que paguen hasta el último céntimo y hasta el último día de cárcel. Alejandro S. Ibarguen. Sevilla