Al filo del mediodía: PLN logra en San Ramón asamblea que se le resistió todo el año
La llovizna caía suave sobre barrio Los Jardines y el reloj avanzaba sin tregua. A las 9:52 a. m., menos de diez delegados del Partido Liberación Nacional (PLN) se refugiaban frente al portón del salón comunal, entre conversaciones cruzadas, llamadas de WhatsApp y rumores de campaña.
La escena resumía un año entero de frustraciones: San Ramón seguía sin asamblea cantonal, la única pendiente de las 84 que el partido debía completar en todo el país.
La cita de este sábado 13 de diciembre era decisiva. No solo para cerrar una disputa interna que arrastraba más de 17 intentos fallidos en 2025, sino para destrabar un problema mayor: el acceso del PLN al financiamiento de la deuda política.
El Tribunal Supremo de Elecciones (TSE) ya había advertido al partido que, mientras no renovara la estructura cantonal de San Ramón —autoridades y delegados—, no podría recibir dinero de la contribución estatal.
Aunque la agrupación quedó habilitada para participar en las elecciones nacionales y postular candidatos a la Presidencia y la Asamblea Legislativa, el riesgo era claro: invertir en campaña sin posibilidad de reembolso.
Apenas este 9 de diciembre, Álvaro Ramos, candidato presidencial del PLN, afirmaba que la imposibilidad de celebrar la asamblea cantonal de San Ramón afectó el acceso a créditos para financiar la campaña electoral de cara a las votaciones del 1.° de febrero de 2026.
Mañana contra el reloj
A las 10:00 a. m., primera convocatoria. Afuera, la llovizna comenzó a incomodar y el grupo se movió al interior del salón. Por orden del TSE, la prensa no podía ingresar. El ambiente era de espera tensa.
A las 10:18 a. m., el panorama empezó a cambiar. Delegados comenzaron a llegar en grupo, incluso formaron fila para ingresar. El optimismo asomó brevemente. El diputado Óscar Izquierdo lo comentó en voz baja; mientras Miguel Guillén, secretario del PLN, revisaba listas una y otra vez.
Pero el margen seguía siendo estrecho.
A las 10:43 a. m., Carlos Roverssi soltó la cifra que heló el ambiente: faltaban cuatro delegados. El reloj marcaba que quedaban 73 minutos antes de que expirara la segunda convocatoria, fijada para el mediodía. Si no llegaban los 52 delegados requeridos, la asamblea volvería a fracasar.
Hacia las 10:59 a. m., Guillén confirmó el mismo número. Varios militantes salieron a buscar gente. Llamadas, mensajes, voces urgentes frente al salón.
- 11:05 a. m.: faltan cuatro.
- 11:08 a. m.: quedan dos por confirmar.
- 11:11 a. m.: falta uno.
La llovizna se volvió más persistente. El listado oficial volvió a cambiar y, a las 11:17 a. m., reflejaba otra vez un retroceso: faltaban tres.
Último empujón
A las 11:23 a. m., una mujer hablaba por teléfono, casi suplicando:
— Está en una clínica en Palmares. Dígale que se pida un Uber, nosotros lo pagamos, pero que soque, no hay tiempo.
La lluvia arreció.
El nerviosismo también tenía nombre propio.
Hermelink Chinchilla Corrales, presidente y líder del PLN en San Ramón y uno de los encargados de conducir la asamblea, se había ido a más de 20 kilómetros del cantón, buscando a otro delegado para asegurar el quórum.
La paradoja se instaló cuando uno de los organizadores había firmado la lista, pero no estaba presente al momento de confirmar el quórum, lo que puso en duda todo el proceso.
A las 11:41 a. m., finalmente, la noticia corrió como alivio: 52 delegados confirmados. Había llegado Chinchilla Corrales con un delegado más.
Pudieron empezar.
Con la asamblea finalmente en curso, el PLN logró cerrar el último eslabón pendiente de su estructura partidaria nacional. San Ramón dejó de ser el flanco abierto que amenazaba con convertirse en un problema financiero mayor para la campaña.
