Charlène y Estefanía de Mónaco se ponen de acuerdo: el abrigo beige que une a las Grimaldi antes de Navidad
La familia Grimaldi vuelve a demostrar que la moda también comunica unidad y compromiso social. Charlène y Estefanía de Mónaco sorprendieron con una coordinación estilística inesperada en un acto benéfico celebrado en los días previos a Navidad.
Mientras muchas casas reales reducen su agenda en estas fechas, la de Mónaco mantiene una intensa actividad institucional en el tramo final del año. El príncipe Alberto continúa con jornadas repletas de compromisos oficiales y eventos públicos, en muchos casos acompañado por distintos miembros de su familia, reforzando así la imagen de cohesión de la dinastía.
Un acto solidario que reunió a varios Grimaldi
La última cita tuvo lugar en la carpa de Fontvieille con motivo del espectáculo benéfico Mónaco under the Stars, un evento con fines solidarios que contó con la presencia del príncipe Alberto, la princesa Charlène, la princesa Estefanía y Camille Gottlieb. La asistencia conjunta subrayó la importancia del acto, concebido para recaudar fondos destinados a distintas organizaciones solidarias del Principado.
La princesa Charlène ejerce como Gran Patrona del evento, un detalle que refuerza su implicación directa en las causas sociales que apoya desde hace años, especialmente aquellas relacionadas con la protección infantil, la educación y la prevención de accidentes.
El “match” estilístico que nadie esperaba
Más allá del carácter benéfico, hubo un detalle que acaparó todas las miradas: la inesperada coordinación de estilo entre Charlène y Estefanía de Mónaco. Ambas aparecieron con abrigos en tonos beige y camel, creando un efecto visual armonioso que destacó al posar juntas a la entrada del recinto.
Lejos de parecer un posado forzado, el resultado transmitió naturalidad, elegancia y una clara sintonía estética, demostrando que incluso en actos de perfil social la moda puede convertirse en un lenguaje de unión familiar.
Charlène de Mónaco y su elegancia clásica y pulida
Fiel a su estilo sobrio y sofisticado, Charlène apostó por una gabardina entallada de ante ligero de Nour Hammour, con doble botonadura, solapas marcadas y cinturón largo, una prenda que realza la silueta sin renunciar a la funcionalidad. Completó el look con botines de tacón en tono caramelo y un pequeño bolso estructurado de Prada en piel saffiano, elevando el conjunto con accesorios discretos pero de firma.
El resultado fue un estilismo elegante, atemporal y muy acorde a su papel institucional, perfecto para un evento benéfico de estas características.
Estefanía de Mónaco, versión relajada del mismo código
Estefanía, por su parte, optó por una interpretación más desenfadada del mismo lenguaje cromático. Eligió un abrigo de paño beige, combinado con pañuelo, vaqueros rectos y calzado cómodo, apostando por la practicidad sin renunciar a la coherencia estética con su cuñada.
Ese contraste entre la estructura impecable de Charlène y la naturalidad de Estefanía aportó riqueza visual al conjunto, demostrando que un mismo tono puede adaptarse a estilos muy distintos.
Moda, compromiso y espíritu de Navidad
El evento también sirvió para poner el foco en el compromiso solidario de los Grimaldi: una parte de los fondos recaudados se destinará a programas de prevención de ahogamientos, educación a través del deporte y protección infantil, mientras que el resto irá a la Sociedad Protectora de Animales de Mónaco.
Así, la velada logró combinar glamour, estilo y filantropía, reafirmando que, en Mónaco, la moda no solo viste, sino que también comunica valores. Y, en vísperas de Navidad, Charlène y Estefanía dejaron claro que la elegancia compartida también puede ser un mensaje de unidad.
