No es ninguna locura describir como incierta, y hasta cierto punto preocupante, la situación general de la actual Real Sociedad en el momento en el que arranca el año 2026. La mayoría de las piezas más importantes del exitoso anterior proyecto dejaron el club de manera más o menos paulatina pero real, los últimos mercados de fichajes no sólo no han ayudado al equipo sino que han restado. El ‘nuevo libro’ de
Aperribay, eligiendo a
Erik Bretos y a
Sergio Francisco para sustituir a
Roberto Olabe e
Imanol Alguacil, no llegó ni a publicarse porque no gustó el prólogo y tampoco los primeros capítulos. Se ha perdido la chispa y alegría en el juego así como sobre todo la solidez defensiva. El equipo transita por la parte baja de la tabla, ha tocado la zona de descenso más de lo que debería, no termina de funcionar y ha provocado el despido del técnico irundarra, un hombre de la casa quemado demasiado rápido, y un giro radical de timón. La Real entra en el mes de enero con urgencias, necesidades, muchas dudas y muy pocas certezas. Sólo
Mikel Oyarzabal, el de siempre, está siempre ahí, al nivel. A la afición txuri urdin sólo le queda pedir mucha suerte a los Reyes Magos, tras haberlo hecho ya con Olentzero, y tirar de ilusión y confianza con el nuevo rumbo del club de la mano de un foráneo poco conocido como
Pellegrino Matarazzo. ‘Rino’ tiene la difícil tarea de reconducir la situación llegando de fuera y sin conocer el club. De momento, casi lo primero que hizo fue mirar hacia dentro y subir a tres potrillos del Sanse a entrenar. Buen punto de partida. Ahora falta ver mejoras reales sobre el verde. La esperanza y deseo es que el 2026 sea mejor que un 2025 para olvidar. Urte berri on!
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