Los veteranos de la Legión luchan por mantener el nombre de Franco en la Bandera que fundó
Después de que la Sala de lo Contencioso-Administrativo de la Audiencia Nacional (AN) haya avalado la resolución del Ministerio de Defensa que cambió la denominación «Bandera Comandante Franco» del Tercio Gran Capitán 1º de la Legión de la Comandancia General de Melilla[[LINK:EXTERNO|||https://www.larazon.es/espana/avala-cambio-denominacion-regimiento-bandera-comandante-franco-bandera-espana_20251229695288a8ea66eb735321681c.html||| por la de «Bandera de España»]], solo queda el recurso de los veteranos de la Legión contra esta decisión.
Los magistrados de la Sección Quinta han desestimado el recurso presentado por la Fundación Nacional Francisco Franco (FNFF) en el que pedía mantener la denominación original por entender que el Ministerio de Defensa había actuado de forma sectaria por «exclusivas razones ideológicas».
A juicio de esta entidad, la unidad militar tiene el nombre de uno de sus fundadores y hace referencia a un hecho histórico que garantizó la españolidad de Melilla y de sus habitantes en 1921. Añadía la FNFF en su recurso que la Ley de Memoria Democrática no tiene por misión borrar todo lo que guarde relación con el dictador Francisco Franco, sino suprimir elementos de división entre ciudadanos.
La Sala recuerda la doctrina del Tribunal Supremo en esta materia y señala que el cambio de denominación está amparado en el artículo 35 de la normativa de 2022, que enumera las medidas que tienen por finalidad eliminar elementos de división entre la ciudadanía y supongan exaltación del alzamiento militar o el régimen dictatorial. En este caso explica que, tal y como sostiene la Administración, «el mero enaltecimiento del máximo dirigente del régimen anterior es contrario a los principios y fines de la misma (ley) debiendo la Administración poner fin a aquel».
«No podemos pasar por alto que la persona que lideró el alzamiento en 1936 y el posterior régimen político supone un símbolo de esas fases de la historia de España en la totalidad de su persona y personalidad, de tal suerte que no cabe excluir sus vicisitudes militares previas al 18 de julio de 1936 pues también esas vivencias y méritos militares previos le colocaron en la situación y con la experiencia necesaria que le permitieron a la postre su liderazgo en el conflicto civil», añade.
La Sala rechaza igualmente la pretensión de la Fundación Franco de presentar una cuestión de inconstitucionalidad respecto del artículo 35 de la Ley de Memoria Democrática, ya que para hacerlo deberían existir dudas razonables sobre la constitucionalidad de una norma con rango de ley aplicable al caso, presupuesto que en este caso no concurre.
La demanda de la Plataforma Patriótica Millán Astray pretende «defender el nombre del Comandante Franco, un Jefe militar histórico de La Legión que precisa de la asistencia y defensa jurídica de la asociación legionaria», que se atribuye «toda legitimación activa», en contra de «la postura claramente discriminatoria del Ministerio de Defensa» al negársela.
Recuerda en este sentido que «ha iniciado e intervenido activamente en procedimientos judiciales en donde se ha reconocido su legitimidad para defender asuntos relaciones con La Legión, y no sólo con Millán Astray», su fundador.
Señala la entidad que «el nombre “Comandante Franco” fue puesto precisamente en plena democracia en el año 1992 (como reconoce el Ministerio de Defensa en la desestimación del recurso de reposición) bajo un Gobierno del PSOE, el Partido que actualmente gobierna en España», por lo que «es perfectamente compatible con la Constitución de 1978 y con la Ley de Memoria Democrática».
Apunta asimismo que «el Comandante Franco sigue manteniendo las máximas condecoraciones de la República de Francia, La Legión de Honor francesa, en sus categorías de Oficial y de Comandante, y además lo hace por resolución judicial, ante una demanda interpuesta por el hijo de un represaliado».
Pero, sobre todo, incide el escrito de demanda, en «su ilegal cambio por no ser un supuesto típico contemplado en el artículo 35 de la Ley de Memoria y/o por haberse prescindido total y absolutamente del procedimiento legalmente establecido» [«no se han respetado los legítimos derechos de obtener copia del expediente, formular alegaciones, etc.», como tampoco ha habido aval del Comité de aplicación de la Ley de Memoria Democrática en el Ministerio de Defensa].
Una modificación que achacan a «las presiones de partidos extremistas que odian a España y a La Legión como Bildu o Compromís».
Llama la atención la Plataforma sobre el hecho de que «el mismo Gobierno que ha retirado» la denominación «reconoce que el nombre de la unidad “Comandante Franco” proviene de que fue su primer jefe, de 1920 a 1922», según respondió al senador de Compromís Carles Mulet.
«Solo la referencia a quien la fundó»
La unidad en disputa «ostentaba la denominación «Bandera Comandante Franco», el nombre de su primer jefe. No se la denominaba Coronel o General Franco, ni Generalísimo. Ni siquiera Francisco Franco. Solo la referencia inequívoca a quien la fundó», explica Juan Chicharro, presidente ejecutivo de la FNFF. Alegan «que se hace en aplicación de la mal llamada Ley de Memoria Democrática, recurrida ante el Tribunal Constitucional», que «busca y rebusca en las cloacas de la sociedad, con obsesivo rencor, vericuetos para sortear la necesaria concurrencia de “menosprecio o humillación a la dignidad de cualquier víctima” para poner fuera de la legalidad cualquier vestigio de nuestro pasado -que ya no volverá- con el socorrido propósito de contribuir a la reconciliación ¡Pero si ya estábamos reconciliados! ¿Que quedaba algún agravio, algún cadáver en alguna cuneta? Pues reconozcámoslo. Que el Estado proporcione, hasta donde sea humana, técnica y económicamente posible; la exhumación y su posterior enterramiento en una sepultura digna. Pero dejemos los rencores, las desavenencias, el revanchismo y “el y tú más” fuera de nuestras vidas”, apunta Chicharro.
"La Legión", rememora el general de División de Infantería de Marina en situación de retiro, "ha sufrido numerosos ataques, contra sus símbolos, su estilo, su propia y reconocible mística y hasta con la longitud de las patillas de sus componentes. Y la Legión, con la disciplina que le caracteriza, lo ha aceptado. Del legionario al general. Rechinando los dientes, pero lo han aceptado. Y por cierto, de todos han salido adelante".
Respecto a la desestimación de su recurso, señala Juan Chicharro que "en cuestiones de criterio, la razón la tiene quien está en el ministerio” que dirían los castizos". Es una "resolución que nos duele. Hay muchos viejos legionarios en nuestras filas. Quizás por ello tanta inquina".
