El tamaño sí importa: así funciona el "pene gate" que sacude al deporte olímpico
La trampa en el deporte es más común de lo que creemos. La búsqueda de éxito y reconocimiento lleva a algunos atletas a cometer todo tipo de fraudes en sus disciplinas, creyendo que nadie los descubrirá. A algunos le salió bien la jugada pero muchos de ellos fueron ”cazados” y apartados de la gloria. Ahora, a las puertas de los Juegos Olímpicos de Invierno un nuevo escándalo sacude el deporte.
El tamaño importa y, aunque parezca surrealista, el pene puede jugar un papel decisivo en este deporte olímpico. Ningún deporte es más sensible que el salto de esquí: los milímetros pueden decidir entre el éxito y el fracaso. El salto de esquí se ha visto sacudido por el 'penis-gate', en el que supuestamente los atletas se inyectan sustancias en sus genitales para obtener una ventaja, según revela en exclusiva el medio alemán Bild.
El fraude que ya se ha denominado como "pene-gate" ha provocado un gran revuelo en el mundo de esquí y del olimpismo en general.
Ácido hialurónico y silicona
Según ha podido saber BILD, ya existe un intenso debate entre bastidores sobre testículos y penes. El debate gira en torno al ácido hialurónico y la silicona que introducen en un dispositivo similar a un condón que se lleva en los pantalones.
Una historia que suena realmente increíble pero que tiene visos de ser cierta.
En un deporte olímpico determinado por la distancia, algunos atletas, según se informa, se esfuerzan al máximo para ganar unos centímetros de más, incluso antes de lanzarse a la pista. A pocas semanas de los Juegos Olímpicos de Invierno en Italia, el salto de esquí se ha visto envuelto en el llamado "fenómeno del pene", donde los atletas supuestamente creen que cuanto más grande mejor y no dudan en inyectar sustancias sus partes íntimas, según el citado medio.
¿Cómo se realizan las mediciones?
El informe revela que las mediciones con escáner 3D de la zona de la entrepierna de sus monos se toman desde el punto más bajo de la virilidad del atleta, lo que significa que cualquier crecimiento adicional podría proporcionar una ventaja competitiva incluso antes de despegar. En consecuencia, al despegar, la superficie del atleta aumenta considerablemente, lo que aumenta la probabilidad de un salto superior. Una ventaja que ha impulsado a algunos atletas a inyectarse ácido hialurónico en un dispositivo similar a un condón de silicona que se lleva debajo de los pantalones.
Halvor Egner Granerud, saltador de esquí noruego, se indignó con estas acusaciones al ser contactado por los medios de su país pero finalmente reconoció que las sospechas existen.
«Rune Velta [el entrenador noruego] entró en el vestuario antes de la clasificación y dijo: 'Tienen que estar preparados para preguntas sobre inyecciones en el pene'. Debo admitir que pensé que era una tontería. Nunca lo había oído. Sin embargo, cuando me tomaron las medidas, vino un médico que me examinó para asegurarse de que no tuviera un pene falso, así que supongo que podría ser cierto», sentencia.
Unas sospechas que vienen de lejos
No es la primera vez que surgen sospechas de trampas en el salto de esquí. En marzo de 2025, cinco saltadores noruegos y tres miembros de su equipo técnico fueron suspendidos por manipular los trajes de competición. Además, la Federación Internacional de Esquí y Snowboard (FIS) modificó el reglamento e introdujo una política de tolerancia cero para las modificaciones de las equipaciones de esquí.
Sin embargo, los rumores sobre prácticas ilegales no cesan. No es la primera vez que entre bastidores del circuito, se afirma que algunos saltadores han recurrido a inyecciones de ácido hialurónico en el pene antes de la medición para lograr un traje más holgado, que les permita volar más lejos. En el pasado, cuando las mediciones aún se tomaban manualmente, aparentemente era posible hacer muchas trampas y se verificó que algunos hombres usaban condones de silicona para ganar unos milímetros de margen al momento de la medición.
Cuando falta menos de un mes para el inicio de los Juegos Olímpicos de Invierno, que en las ciudades italianas de Milán y Cortina d'Ampezzo, la polémica está servida.
