El Ayuntamiento de Madrid reforzará la vigilancia policial para evitar que se produzcan robos en la zona de los dos edificios de Carabanchel desalojados después de que se produjera una explosión de gas el pasado viernes. Un centenar de vecinos tuvo que dejar las 32 viviendas, así como todas su pertenencias, ante el riesgo de derrumbe del mismo. «La Policía Municipal reforzará la presencia si es necesario para evitar que se puedan producir robos en esta situación», ha indicado el alcalde de Madrid José Luis Martínez-Almeida este lunes en declaraciones a medios de comunicación. Ha aprovechado también para expresar sus condolencias a los familiares de la mujer de 80 años fallecida en esta tragedia. Hubo otros nueve heridos, el más grave es el marido de la única víctima mortal. El alcalde ha indicado que se va a comenzar la demolición de las zonas afectadas del inmueble tras la deflagración. Durante todo el fin de semana, los técnicos de Control de la Edificación del Área de Urbanismo, Medio Ambiente y Movilidad del Ayuntamiento de Madrid han estado inspeccionando el estado de la finca para elaborar un informe definitivo que determine el futuro del mismo. También serán ellos los que decidan cuándo los residentes podrán volver a sus viviendas, acompañados de los bomberos, para recoger sus pertenencias. Al menos sobre el inmueble más afectado, la vicealcaldesa de Madrid y delegada de Seguridad y Emergencias del ayuntamiento, Inma Sanz, recalcó que parece tener riesgo estructural. Almeida ha señalado también que 39 personas continúan haciendo uso del recurso puesto a disposición por el consistorio madrileño ante esta emergencia. Todas ellas recibieron esta ayuda desde el primer momento y fueron trasladadas a establecimientos de la capital, excepto una unidad familiar de tres miembros y un perro que fueron derivados a uno de los centros municipales de Servicios Sociales. Según ha informado ABC, la explosión se habría originado poco después de las 16.00 horas en el número 38, pero el piso con mayores daños sobre el que cayó el forjado tras la explosión de este viernes pertenecería al 36. Allí, en la última planta, la tragedia se cobró la vida de la única víctima mortal del suceso, además de obligar a trasladar de gravedad a su marido al hospital. Otras ochos personas también tuvieron que ser atendidas por los equipos sanitarios de Samur-Protección Civil y Summa, aunque con heridas leves.