Una provincia canadiense abandona la despenalización de ciertas drogas: "Este programa no ha dado los resultados que esperábamos"
La provincia canadiense de Columbia Británica anunció este miércoles que no renovará su programa experimental de despenalización de pequeñas cantidades de drogas duras, una iniciativa presentada como pionera en Norteamérica. Según señaló CBC News, las autoridades reconocieron que la medida no produjo los resultados esperados, especialmente en términos de reducción de daños y acceso a tratamiento.
El programa, implementado en enero de 2023, surgió como respuesta a la grave crisis de opioides que afecta a la provincia desde hace más de una década, con especial incidencia en Vancouver, una de las ciudades más golpeadas por las sobredosis en Canadá. La exención federal permitía a los adultos portar hasta 2,5 gramos de sustancias como opioides (incluido el fentanilo), cocaína, metanfetamina y otras drogas sintéticas.
El objetivo era reducir el estigma, facilitar el contacto con servicios de salud y evitar que el miedo a la criminalización impidiera a las personas buscar ayuda. Columbia Británica se convirtió así en la primera provincia canadiense en aplicar una despenalización de este tipo, siguiendo el precedente del estado de Oregón, que adoptó una política similar en 2021. En lugar de arrestos, la policía debía ofrecer información sobre servicios médicos y de tratamiento, reforzando un enfoque de salud pública frente al consumo problemático.
El gobierno admite que los resultados no fueron los esperados
La ministra de Salud provincial, Josie Osborne, confirmó que la provincia no solicitará a Ottawa una extensión del programa, cuya autorización federal expira próximamente. “Nuestras intenciones eran claras: permitir que las personas con problemas de adicción buscaran ayuda sin temor a la criminalización”, declaró. Sin embargo, añadió que, “a pesar del arduo trabajo, este programa no ha dado los resultados que esperábamos”.
Entre los factores señalados por el gobierno figuran un aumento limitado en el acceso a tratamiento, la persistencia de altas tasas de sobredosis y una creciente preocupación pública por el consumo de drogas en espacios abiertos. La decisión reabre un debate profundo en Canadá sobre la mejor estrategia para hacer frente a una crisis que ha provocado más de 40.000 muertes por sobredosis desde 2016, según datos federales.
Mientras los defensores de la despenalización sostienen que el programa fracasó por la falta de inversión suficiente en vivienda, salud mental y tratamiento, los críticos argumentan que la medida generó problemas de orden público sin lograr una reducción significativa del consumo.
