Sonrojada por una nueva final perdida contra el Barça, el bajo rendimiento de sus futbolistas, la destitución de
Xabi Alonso y la vergonzante eliminación de la Copa contra el Albacete, la afición del Bernabéu dijo basta y le dedicó a su equipo la mayor pitada que se recuerde en muchos años. Ni el mismo palco presidencial, con
Florentino a la cabeza, pudo quedar ajeno del escarnio y también fue foco de las iras de una afición que ya no ve a su presidente como a una figura intocable. Suele decirse que la grada es soberana, pero ayer el madridismo, tanto en la previa como durante el mismo partido, incluido el descanso, y en la conclusión puso en el foco de sus iras a
Vinicius,
Bellingham,
Huijsen y
Valverde, que fueron abucheados constantemente en cada una de sus intervenciones. Ni la victoria por 2-0 contra el Levante evitó que las protestas se reprodujeran al final. Como también se pudieron ver muchas pancartas pidiendo la dimisión del presidente, que fue coreada en diversos episodios del encuentro.
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