Un estudio publicado en ' Nature Medicine ' sugiere que entrenar a las personas para activar una región específica del cerebro relacionada con la recompensa y las expectativas positivas podría estar asociado con una mayor respuesta inmunitaria a una vacuna. Los resultados, obtenidos en un ensayo con 85 participantes sanos, apuntan a que los estados mentales, en particular las expectativas positivas, pueden ayudar al cerebro a apoyar al sistema inmunitario de forma no invasiva. La investigación se centra en el área tegmental ventral (VTA, por sus siglas en inglés), una región clave del sistema de recompensa del cerebro que regula la motivación, la anticipación y la expectativa. Estudios previos en animales habían demostrado que la activación de este circuito puede potenciar la inmunidad, pero hasta ahora no existían pruebas directas de este vínculo en humanos. Para investigar esta relación, Nitzan Lubianiker y su equipo desarrollaron un innovador método de neurofeedback basado en resonancia magnética funcional (fMRI). A través de esta técnica, los participantes podían observar en tiempo real la actividad de su propio cerebro mientras intentaban aumentarla de forma voluntaria. Para ello, utilizaban estrategias mentales como recordar experiencias agradables o imaginar situaciones futuras positivas. El sistema les proporcionaba retroalimentación inmediata sobre la eficacia de esas estrategias, lo que les permitía ajustarlas a lo largo de varias sesiones de entrenamiento. Tras cuatro sesiones de neurofeedback, todos los participantes recibieron una vacuna contra la hepatitis B. Se tomaron muestras de sangre antes de la vacunación y durante las cuatro semanas posteriores para medir la producción de anticuerpos. Los investigadores observaron que aquellas personas que lograron mantener una mayor actividad en la VTA mostraron un aumento más pronunciado de anticuerpos protectores en la sangre. Un hallazgo clave del estudio es que la activación de la VTA no parecía depender simplemente de emociones positivas como la felicidad, sino del uso sostenido de expectativas positivas, un rasgo central del llamado efecto placebo. De hecho, la correlación entre la actividad de la VTA y los niveles de anticuerpos se observó independientemente del grupo experimental, lo que refuerza la idea de que es esta región cerebral, y no el entrenamiento en sí, la que está vinculada a la respuesta inmunitaria. Los autores destacan que estos resultados aportan evidencia directa en humanos de la conexión entre circuitos cerebrales relacionados con la recompensa y la función inmunitaria, y ayudan a comprender mejor los mecanismos neurobiológicos del efecto placebo. Sin embargo, advierten que el estudio solo midió niveles de anticuerpos y no evaluó la eficacia clínica de la vacuna. Además, el tamaño de la muestra es limitado , por lo que serán necesarios estudios más amplios para confirmar si potenciar las expectativas positivas puede traducirse de forma fiable en beneficios inmunológicos. Aun con estas limitaciones, el trabajo abre nuevas vías de investigación sobre cómo la mente y el cerebro influyen en la salud física. En el futuro, enfoques como el neurofeedback podrían complementar estrategias médicas tradicionales, no solo en vacunación, sino también en tratamientos que dependen de una respuesta inmunitaria robus