Tal y como ya habían avisado desde el sector pesquero, la flota de bajura y artesanal ha comenzado este lunes un parón en protesta por la aplicación de las nuevas medidas que regulan esta actividad en el nuevo Reglamento Europeo de Control de la Pesca, en vigor desde el pasado 10 de enero. Con el apoyo de las cofradías de pescadores y organizaciones como Cepesca, la costa gallega ha arrancado la semana con lonjas cerradas y las embarcaciones de bajura y artesanía amarradas en los puertos, mientras centenares de profesionales del mar, activos y jubilados, acompañados de sus vecinos, se reunieron en muelles y plazas de Galicia para manifestar su enfado. Una movilización que se produce en paralelo a la reunión que mantiene en Madrid la secretaría general de Pesca del Ministerio liderado por Luis Planas con representantes del sector, dispuesto a mantener los paros de forma indefinida de no alcanzarse un punto de entendimiento. De entre las principales preocupaciones para el sector pesquero, destaca la eliminación del umbral mínimo de 50 kilos en el Diario de Pesca Electrónico (DPE), así como el establecimiento de un plazo horario fijo para la notificación previa de entrada en puerto que parte de las cuatro horas de antelación. Dos medidas que implican un coste operativo inasumible para embarcaciones de dimensiones reducidas o con poco personal, con problemas como la falta de medios para realizar un pesaje preciso antes de llegar a puerto y una obligación logística que no se corresponde con las distancias cortas y las mareas breves en las que faenan muchos de los pesqueros de bajura, la columna vertebral económica de muchas poblaciones pesqueras gallegas. En el caso de Galicia, una de las comunidades donde los pescadores han mostrado su rechazo a estas nuevas medidas, los amarres, concentraciones y cierres de lonjas se extendieron desde la Mariña Lucense a las Rías Baixas. En La Coruña, bengalas y petardos afloraron en la concentración convocada a las 11,00 horas en la plataforma flotante de O Parrote. Desde allí, el patrón mayor de la cofradía de Ferrol, Gustavo Chacartegui, ha afirmado en declaraciones a los medios recogidas por Europa Press que « el sector ya no aguanta más ». «No puede ser que nos conviertan en oficinas andantes, barcos de una o dos personas, por ejemplo, como es el caso de Ferrol», ha advertido para poner el foco en problemas como la inseguridad que implica que los pescadores tengan que estar pendientes de pesar antes de llegar a puerto o realizar gestiones como el registro electrónico de las capturas. «Ya no se podría sobrevivir antes, ahora menos, porque lo que hace es complicar más el trabajo », ha añadido el responsable de la cofradía ferrolano, que ha recordado también problemas como la caída en el consumo de pescado o la negativa a reducir el IVA de estos productos, lo que abocan a la pesca artesanal gallega y del conjunto de España a su desaparición. «No va haber ningún barco en España que se pueda adaptar a esta normativa», ha advertido por su parte Roberto Vidal, patrón mayor de la cofradía de Corme, mientras la vicepresidenta tercera de la Mujer de la Federación Nacional de Cofradías, Amalia González ha afirmado que habrá « paro indefinido hasta que entren en razón ».