La jubilación marca el inicio de una etapa llena de oportunidades . Después de años de trabajo y responsabilidades, es el momento de bajar el ritmo y disfrutar de aquellas cosas que antes quedaban en un segundo plano por la falta de tiempo. Durante este periodo, las personas suelen retomar sus 'hobbies' o aprender otras actividades. También es habitual organizar y realizar viajes para descubrir los rincones más bonitos del mundo . Hay quienes que, incluso, aprovechan para reorganizar su vida . En este caso, son muchos los que toman la decisión de mudarse de país . Alberto, un jubilado español de 66 años que se dedicó al sector de la banca, se marchó hace 12 años a Udon Thani, Tailandia , para emprender un nuevo camino. En una entrevista para el canal de YouTube del creador de contenido Sergio Castillo Calderón, el hombre cuenta su experiencia allí e indica si hay diferencias con España . Hace 12 años, Alberto abandonó España para comenzar un nuevo camino en Tailandia. Tras todo este tiempo allí, el hombre considera que es un país ideal para los jubilados. « Aquí vives muy bien, mucho más tranquilo, más despreocupado . El que venga tiene que cambiar un poquito la mentalidad», comenta. Y es que él mismo reconoce que al principio le fue difícil adaptarse porque antes sus días eran más activos. Este ciudadano asegura que ahora no tiene «ningún problema» . «Ni inquitud, ni nerviosismo, ni estrés. No conozco a nadie que vaya con prisas», añade. Otro de los aspectos que más valora Alberto es el entorno natural. «Aquí todo es verde. Hay un lago y la gente viene a caminar o correr », subraya. Aunque estas cosas le hacen especialmente feliz, la parte económica ha sido clave a la hora de permanecer más tiempo en esta nación. En la charla, el hombre explica cuánto dinero le ha costado comprarse una casa. Alberto revela que pagó hace ocho años alrededor de 62.000 euros por una casa en Tailandia . El jubilado español indica que la única obra que hizo fue añadir una cocina. El hombre detalla que no tiene piscina y, aunque a veces le gustaría, considera que es prescindible. «Es mucho mantenimiento y aquí no hay espacio», declara. De la zona residencial donde se ubica su hogar la única pega que pone es que hay perros y otros animales. « Yo tengo dos gatos okupas . Como mi mujer les da de comer, no se mueven de aquí», lamenta.