Sinner sobrevive con polémica en el Open de Australia: cuando apenas podía moverse, aplicaron el protocolo de calor y cerraron el techo
Las condiciones de calor en el Open de Australia son terribles estos días, como tantos otros años. Se esperaban temperaturas en Melbourne que rozaban los 40 grados. Por eso, por ejemplo, se adelantó la hora de la jornada. Jannik Sinner, gran favorito y ganador de las dos últimas ediciones, estaba sufriendo esas condiciones de forma demoledora en el tercer set de su partido de tercera ronda contra el estadounidense Eliot Spizzirri. La imagen era angustiosa. El número dos del mundo estiraba los brazos, las muñecas, se tocaba el codo. Cuando su rival le hacía correr, cojeaba. Por momentos, parecía un robot. No podía doblar las piernas, iba tieso, y cuando lo hacía era para intentar estirar. Hablaba con su banquillo. “No sé qué hacer”, decía. Estaba colapsado física y mentalmente. Perdió el juego, break para el norteamericano, que vencía por 6-4, 3-6 y 3-1.
Entonces, el juez de silla llamó a los dos tenistas y avisó de que iba aplicar el protocolo de calor. En Australia, cuando se dan unas circunstancias concretas de temperatura del aire, calor, humedad y velocidad del viento, el árbitro puede parar el partido. Según la norma, el juego seguirá hasta el final de un número par de juegos en ese set, o hasta que acabe el tie-break, y después se aplica el protocolo. Se cerraba el techo y habría un parón. Spizzirri, que estaba muy fresco, sonreía de forma irónica. Estaba claro que las condiciones eran inhumanas, pero el momento fue justo cuando el favorito estaba prácticamente “ko”. Después empezó a aplicarse también en las otras pistas con techo. En las exteriores, con ese protocolo, directamente se suspenden los encuentros.
Fueron casi 10 minutos sin jugar, Sinner se fue al vestuario, volvió con las piernas llenas de crema que le habrían aplicado contra los calambres. Se refrescó. Justo después, el italiano recuperó el break en ese tercer set. Todavía no las tenía todas consigo, porque algo seguía sin ir bien. Los saques eran lentos, cometía errores en el servicio por medio metro, todavía se movía de forma robótica... Pero Spizzirri estaba más tenso. Tampoco es fácil jugar contra alguien tan limitado al otro lado. Se notó su falta de experiencia, porque apenas tiene partidos en torneos ATP. Otro jugador con más colmillo hubiera aprovechado el momento. Con una doble falta, incluso, el estadounidense regaló una nueva rotura. Cometió demasiados errores y Sinner se fue recuperando. Sin estar al cien por cien, el campeón estaba lo suficientemente recuperado para llevarse la victoria por 4-6, 6-3, 6-4 y 6-4.
Era un partido en el que no hubiera podido seguir, visto lo visto. El torneo tendrá que explicar que justo en ese momento de crisis extrema fue cuando se llegó a las condiciones que obligaban al árbitro a parar el partido para que se cerrara el techo.
