Oleada de llamadas de periodistas para conseguir el teléfono del abogado de Julio Iglesias
La contratación de José Antonio Choclán por parte de Julio Iglesias para su defensa en la denuncia por presunta agresión sexual y trata, ha provocado un efecto inmediato en el entorno mediático: el acceso al penalista se ha vuelto especialmente complicado.
Le confirman a El Chivato que varios clientes habituales del despacho han declinado facilitar su número o canalizar peticiones, incluso a profesionales con los que mantienen relación directa previa. También se ha intentado contactar con personas del entorno familiar del abogado, que han preferido no responder.
El bloqueo no es casual. Choclán ha representado a figuras sometidas a una presión mediática extrema: desde Cristiano Ronaldo, en su causa por fraude fiscal, hasta Cristina Cifuentes en el caso Máster; pasando por Francisco Correa, cabecilla de la Gürtel, o Víctor de Aldama, uno de los nombres centrales en la actual trama de hidrocarburos.
Un perfil acostumbrado a operar en silencio
Exmagistrado de la Audiencia Nacional, Choclán es uno de los penalistas más reconocidos del país. Su despacho es conocido por una estrategia basada en el control absoluto de tiempos, mensajes y exposición pública. En causas anteriores, su método ha incluido pactos con la Fiscalía que han evitado ingresos en prisión y reducido sustancialmente penas, pero siempre lejos del foco.
Un blindaje que marca la estrategia
El hermetismo coincide con una fase procesal delicada: la Fiscalía de la Audiencia Nacional mantiene abiertas diligencias preprocesales tras la denuncia de dos extrabajadoras del cantante. Las mujeres, con estatus de testigos protegidos, relatan presuntos abusos y condiciones laborales degradantes en residencias del cantante en República Dominicana y Bahamas.
Fuentes jurídicas apuntan que Choclán solicitará acceso íntegro a la denuncia, para garantizar el derecho de defensa de su cliente. Mientras tanto, el silencio absoluto refuerza una idea compartida en los círculos judiciales: la estrategia pasa por no ofrecer ningún flanco mediático mientras se define el encaje penal del caso.
El blindaje del abogado se ha convertido así en una señal más de que la defensa de Julio Iglesias se está planteando como una operación jurídica de alta precisión, sin margen para filtraciones.
