El riesgo de padecer migrañas se duplica en los niños cuyos progenitores la sufren
La migraña puede aparecer en la infancia, incluso antes de los 10 años, y se presenta con crisis cortas de dos a tres horas, acompañadas de náuseas, vómitos e hipersensibilidad a estímulos externos, según un documento realizado por la doctora de la Fundación Española de Cefaleas (FECEF), Nuria Pilar Riesco, recogido por Europa Press.
El riesgo de tener migraña es, además, aproximadamente el doble en los hijos si uno de los progenitores la sufre. En la infancia, estos episodios de fuerte dolor de cabeza son conocidos como crisis de migraña. "Estas crisis, si bien pueden tener una duración de hasta 72 horas, lo habitual es que en la infancia sean mucho más cortas, de unas dos horas, especialmente en los más pequeños", ha matizado la doctora Riesco.
Este dolor se localiza en la región frontal (en uno o en ambos lados) o en la región temporal (las sienes), aunque en los adolescentes suelen ser más común en la zona hemicraneal (medio lado de la cabeza).
Riesco, autora de la información y miembro también del Grupo de Estudio de Cefaleas de la Sociedad Española de Neurología (SEN), ha recalcado que la migraña en niños y adolescentes "es una enfermedad neurológica frecuente que requiere atención específica". "Su reconocimiento temprano, la identificación de antecedentes familiares y la aplicación de medidas preventivas pueden reducir significativamente su impacto en la vida diaria. Si se actúa de manera adecuada desde la infancia, nos podemos anticipar a las crisis y mejorar el bienestar de estos pacientes y sus familias", ha continuado Riesco.
Este dolor puede describirse como "punzante, palpitante u opresivo y frecuentemente se acompaña de náuseas o vómitos, así como de intolerancia a estímulos intensos como luces brillantes, fuertes ruidos u olores". Es, a su vez, característico que la cefalea empeore con la actividad física o simplemente con los movimientos cefálicos.
La migraña también se puede presentar con aura, lo que incluye "síntomas transitorios antes de la aparición de la cefalea o al inicio de la misma, fundamentalmente visuales (destellos o visión borrosa), y menos frecuentemente hormigueos en un lado del cuerpo o dificultad para el habla".
En este documento también se da importancia a separar entre la migraña y otros dolores de cabeza como la cefalea tensional, que es otro de los más frecuentes, y para esta diferenciación hay que tener en cuenta "la existencia de antecedentes familiares de migraña, la intensidad del dolor y discapacidad que ocasiona, la localización, la duración, el empeoramiento con la actividad física y la asociación con náuseas, vómitos e hipersensibilidad a estímulos que es algo típico de la migraña".
La fiebre, el mal estado general, la disminución del nivel de conciencia (somnolencia), la aparición de crisis epilépticas o la progresión de la cefalea (que puede afectar incluso al sueño nocturno) son los principales signos de esta cefalea.
El diagnóstico de la migraña se realiza a través de una entrevista y de la exploración física en consulta, y en la mayoría de los casos no es necesario realizar pruebas complementarias. Para poder evitarla, la doctora Riesco recomienda "mantener unos adecuados hábitos de sueño, alimentación e hidratación, así como de controlar el estrés, y realizar actividad física de manera regular".
Respecto al tratamiento, Riesco ha apuntado que la migraña "puede y debe tratarse en los niños y adolescentes". "Para ello es necesario una valoración médica indicando un tratamiento farmacológico adecuado para controlar las crisis de migraña cuanto antes", ha detallado. En algunos casos, será necesaria la terapia preventiva, que es un tratamiento de mantenimiento que tiene el objetivo de lograr un mejor control de la enfermedad, "disminuyendo el número de ataques de migraña, su gravedad y la discapacidad asociada a los mismos".
Este compromiso entre la SEN y FECEF con la educación sanitaria tiene el objetivo de "ofrecer a las familias y a los profesionales herramientas sencillas y claras que les ayuden a identificar la migraña en los niños y aplicar estrategias de prevención eficaces". "Entender la migraña desde la infancia es el primer paso para reducir su impacto a largo plazo", ha concluido la doctora Riesco.
