Ortega expulsó al embajador en Nicaragua por sus comentarios en una reunión con cooperantes
El presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, ordenó la expulsión del país del embajador de España, Sergio Farré, por unos comentarios realizados por este en una reunión con cooperantes españoles, según supo Confidencial Digital de fuentes diplomáticas.
Farré llevaba veinte días en su puesto y aún no había podido presentar sus Cartas Credenciales, aunque sí sus Copias de Estilo, que le permiten desarrollar su trabajo.
En uno de esos primeros contactos con españoles en Nicaragua, concretamente en una reunión con miembros de la cooperación española, el embajador expreso su voluntad de mantener contacto con todos los sectores sociales del país, algunos de los cuales han sido duramente represaliados por el régimen de Ortega, como es el caso de la prensa, por ejemplo.
Actitud “injerencista”
Al parecer alguno de esos comentarios, que no fueron difundidos públicamente en ningún medio de comunicación, llegaron a oídos del dictador, quien ordenó la inmediata expulsión del embajador y del ‘número dos’ de la Embajada, acusándoles de mantener una actitud “injerencista”.
La acusación, que estaría incluida en una nota verbal remitida al Ministerio español de Asuntos Exteriores, que dirige José Manuel Albares, es la misma que la aducida por Ortega en la crisis anterior con España, registrada entre 2021 y 2022.
Junto a los dos diplomáticos, el Gobierno nicaragüense expulsó a cinco cooperantes españoles, uno de ellos responsable de la Agencia Española de Cooperación Internacional y para el Desarrollo (AECID), y el resto de distintas organizaciones no gubernamentales.
Expulsado el embajador de Nicaragua
De manera inmediata y en reciprocidad, el Gobierno de Pedro Sánchez expulsó al embajador de Nicaragua en Madrid, Maurizio Gelli, y a otro miembro de la representación diplomática, en concreto, el agregado militar, sobre cuyas actividades las autoridades españoles tenían puesto el foco desde hace tiempo, ya que su misión real podría ser la de informar sobre las actividades de opositores nicaragüenses residentes en nuestro país, según le cuentan a ECD en fuentes solventes.
Gelli llevaba como embajador en España desde finales de 2022, y su nombramiento fue criticado por los sectores opositores en Nicaragua porque Ortega le concedió la nacionalidad nicaragüense varios años antes, después de que abandonara Italia, su país de origen y se refugiara en la nación centroamericana.
Según publicó El Mundo, Maurizio Gelli fue imputado en 1999 como sospechoso de intento de lavado de dinero de la fortuna ilegal de 1.200 millones de dólares, acumulada por su padre, relacionado con la mafia italiana.
Antes de llegar a Madrid, Gelli fue embajador en Uruguay y en Canadá, y su nombramiento, junto con el de la embajador de España en Managua, Pilar Terrén, en 2022, supuso la vuelta a la normalización formal de las relaciones bilaterales, después de varios meses de crisis.
El Gobierno español ha criticado claramente, en varias ocasiones, la política represiva de Ortega y ha concedido la nacionalidad española a un elevado número de nicaragüenses, que habían sido despojados de la suya por el dictador y obligados a abandonar el país.
